El mundo de la música tropical está de luto. Sammy Marrero, una de las voces más emblemáticas, sentimentales y respetadas de la salsa puertorriqueña, falleció a los 84 años de edad, dejando un vacío irremplazable en el pentagrama caribeño tras más de cuatro décadas de impecable trayectoria.
Marrero fue el alma vocal e intérprete indiscutible de la mítica orquesta La Selecta, fundada por el maestro Raphy Leavitt. Juntos, revolucionaron el género musical con un estilo cargado de compromiso social, poesía y un profundo sentimiento popular.
Los himnos que lo inmortalizaron
A lo largo de su carrera, la calidad interpretativa de Sammy Marrero dio vida a canciones que hoy son consideradas templos e himnos intergeneracionales de la salsa:
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“La cuna blanca”: El conmovedor tema de despedida que se convirtió en un clásico de los sepelios en América Latina y que hoy suena en su propio honor.
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“Payaso”: Una obra maestra del dolor y la teatralidad hecha canción.
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“Jíbaro soy”: Un canto de resistencia cultural y orgullo por las raíces de su natal Puerto Rico.
El último adiós de su familia
Su hija, Jennissa Marrero Morales, fue la encargada de confirmar la triste noticia. Además de recordar su grandeza sobre los escenarios, la familia quiso enfatizar la humildad y la calidad humana que siempre caracterizaron al artista fuera de los focos.
“Su legado vivirá para siempre en su música, en su historia y en el corazón de todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo y admirarlo”, expresó la familia en un sentido mensaje de despedida.
Hasta el momento no se han ofrecido detalles sobre los actos fúnebres, pero se espera que tanto el pueblo puertorriqueño como la comunidad salsera internacional se unan para rendirle los honores que merece una de las voces más puras del género. ¡Buen viaje, sonero!
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