Son 88 pianos los que fueron ubicados en diferentes sitios de Nueva York para que los transeúntes los tocaran y se deleitaran con su llamativa decoración.
Camille Zamora, cofundadora del proyecto, habló con NTN24 y aseguró que se realizó para que todo el mundo tuviera «la oportunidad de expresar su propio arte» para encontrar un sentido superior a sus vidas.
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