La segunda vuelta ronda las elecciones de Costa Rica

La segunda vuelta ronda las elecciones de Costa Rica

Los comicios podrían prolongarse si ningún candidato alcanza el 40% de votos

Costa Rica llega a las elecciones con incertidumbre

 

Doce horas de votaciones en Costa Rica terminaron la noche de este domingo en un ambiente festivo y pacífico, a pesar de la tensión de los dirigentes políticos por unos resultados ajustados que podrían llevar a realizar una segunda vuelta en el mes de abril.

 

La jornada acabó sin incidentes de violencia ni irregularidades demostradas, a pesar de la disputa ardua entre las cuatro fuerzas políticas que buscan el triunfo o avanzar a la segunda ronda, que es prevista por varias encuestas.

 

Al cierre de los 2.150 centros de votación, caravanas pequeñas y abundantes circulaban con banderas de los partidos y de Costa Rica en las principales vías de las cuatro mayores ciudades del país de 4,3 millones de habitantes.

 

La expectativa del Tribunal Supremo de Elecciones es reducir la abstención del 32% registrada en los comicios del 2010, cuando Laura Chinchilla fue electa presidenta. La mandataria ha destacado el civismo de la jornada de hoy y “las posibilidades inmejorables” de información que han tenido los ciudadanos en 120 días de campaña.

 

El oficialista Johnny Araya (Partido Liberación Nacional, PLN) mantiene un discurso optimista de triunfo en primera vuelta, aunque la segunda ronda tomaba forma en los cuarteles de campaña de sus rivales: José María Villalta (Frente Amplio), Otto Guevara (Movimiento Libertario) y Luis Guillermo Solís (Partido Acción Ciudadana). Otros nueve candidatos presidenciales participaron en esta jornada, pero con muy poca posibilidad de entrar a una probable segunda ronda, que se celebraría el 6 de abril. Para evitar la segunda ronda alguno de los candidatos deberá conseguir el 40% de los votos.

 

También se eligieron los 57 nuevos miembros de la Asamblea Legislativa para el cuatrienio 2014-2018, pero los resultados comenzarán a conocerse más tarde con las papeletas presidenciales.

 

Miembros de delegaciones de observación electoral reportaron, de manera preliminar, ausencia de incidentes que comprometan la pureza o el desenlace correcto de los comicios.

 

Las encuestas revelaron que no hay favoritos, pero sí muchos indecisos, como Nidia Herrera, que estaba de primera en la fila para entrar a votar y aún no tenía clara su preferencia.

 

En los alrededores de los centros de votación, las banderas y camisetas amarillas evidencian la fuerza que cobró en esta campaña el candidato de izquierda José María Villalta, quien dio un mensaje menos triunfalista que Araya y pidió a sus seguidores aprovechar los vehículos liberacionistas para ir a los centros de votación y materializar el apoyo que se ha reflejado en las encuestas. Él sigue resguardado por policías judiciales tras presuntas amenazas de muerte, según confirmación oficial, una noticia inusual en el ambiente electoral del país menos inseguro de Centroamérica.

 

Villalta fue el único que no asistió a una misa especial celebrada en la Catedral Metropolitana, en San José, al cierre de un proceso electoral en el que abundó el debate sobre religión. Sí asistió el candidato Luis Guillermo Solís (Partido Acción Ciudadana, PAC), quien logró aumentar su apoyo en el mes de enero con un buen desempeño en los ocho debates transmitidos por radio y televisión. Este sábado, en un esfuerzo por redondear el apoyo en la periferia del país, zona débil para el PAC, recorrió en avioneta las siete provincias del país.

 

En uno de estos foros, este politólogo e historiador dijo que la política en Costa Rica “está enloquecida”. El debate ideológico entre izquierda-derecha, el desgaste de la política tradicional y el fin del bipartidismo se constataron en esta campaña y se muestran en esta jornada. No hay el fervor de elecciones anteriores, pero sí se atemperó el clima electoral y la previsión del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) espera una votación superior al 70%, más que el 68% registrado en las votaciones del 2010.

 

El otro candidato en apariencia fuerte es Otto Guevara, del Movimiento Libertario (derecha), que intenta presentarse como “el cambio necesario”, después de dos gobiernos continuos del PLN. También tiene la expectiva de colarse al menos en una segunda ronda, aferrado a su discurso de evitar que se instaure “el comunismo”, el arma que algunos sectores conservadores han usado contra el aspirante Villalta.

 

Este debate con tintes ideológicos elevó el tono de la discusión y, en parte, el interés de la gente por votar. Aún este domingo, cientos de ciudadanos atiborraron las oficinas del TSE para retirar a última hora su cédula y poder votar, como parte de un padrón de 3,1 millones de electores, incluidos los costarricenses radicados en otros países por primera vez en la historia.

 Fuente: El País

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