El Tribunal Supremo de Estados Unidos rechazó este lunes, por ahora, la petición del Gobierno de Donald Trump para poner en marcha nuevas restricciones al voto por correo de cara a las elecciones de medio mandato de noviembre, por lo que los estados podrán mantener sus procedimientos actuales para enviar y recibir las papeletas.
Los jueces Samuel Alito y Clarence Thomas discreparon de la decisión, mientras que Brett Kavanaugh coincidió en que las nuevas reglas no deben aplicarse en las elecciones de 2026, aunque dejó abierta la posibilidad de que la normativa tenga respaldo legal en el futuro.
Kavanaugh consideró que los estados y autoridades electorales no disponen de tiempo suficiente para implementar los cambios antes de los comicios.

El gobernador de California, el demócrata Gavin Newsom, celebró la decisión del Tribunal y afirmó que el fallo supone una victoria para la democracia y el Estado de derecho.
«California defendió la democracia y ganamos. Hoy es un buen día para la democracia, el Estado de derecho y el pueblo estadounidense», afirmó Newsom en su cuenta de X, donde sostuvo que los ataques de Trump contra la democracia durante los últimos 20 meses han sido «sencillamente, antiamericanos».
Trump busca limitar el voto por correo
La política, impulsada por Trump mediante una orden ejecutiva y desarrollada posteriormente por el Servicio Postal de EE.UU. (USPS, en ingles), buscaba establecer requisitos uniformes para los sobres de las papeletas federales, incluidos elementos de identificación y códigos de barras individualizados, además de obligar a los estados a proporcionar al servicio postal información básica sobre los votantes.
La Administración defendió las medidas como una forma de reforzar la seguridad y la integridad del voto por correo, mientras que sus detractores argumentaron que el USPS se excedía en sus competencias y que los nuevos requisitos podían dificultar el voto de ciudadanos cuyas papeletas no cumplieran las nuevas condiciones.
Un juez federal de Boston había bloqueado previamente la norma y otro juez federal en Washington, hizo lo mismo este fin de semana.
La decisión del Supremo mantiene por ahora esos bloqueos mientras continúa el litigio sobre la legalidad de la normativa. La disputa se produce cuando algunos estados ya han comenzado a distribuir papeletas por correo para las elecciones del 3 de noviembre, en las que estarán en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
El voto por correo constituye una parte relevante del sistema electoral estadounidense, aunque las normas para solicitar, enviar y contabilizar las papeletas varían entre los estados. La diversidad de procedimientos es uno de los principales puntos de conflicto de la ofensiva de Trump para modificar las reglas del voto por correo. EFE












