Un texto dedicado a un tema de gran actualidad y que es un auténtico reto para toda la humanidad, dado que aborda lo que para ella representa la Inteligencia Artificial, la IA
Ayer 25 de mayo, y tal y como se había anunciado, se dio a conocer públicamente la primera encíclica del pontificado del Papa León XIV, «Magnífica humanitas».
Un texto dedicado a un tema de gran actualidad y que es un auténtico reto para toda la humanidad, dado que aborda lo que para ella representa la Inteligencia Artificial, la IA. No es casual, obviamente, que León XIV haya querido hacer coincidir la fecha de su publicación con el 135.º aniversario de la encíclica «Rerum Novarum» de León XIII en 1881, considerada como el fundamento de la Doctrina Social de la Iglesia.
Que fue una luz que iluminó el debate originado en el mundo del trabajo tras la segunda revolución industrial sucedida en la segunda mitad del siglo XIX, que intensificó el capitalismo liberal y el socialismo, colocando el trabajo como un factor esencial de la economía, ante la irrupción del petróleo y el gas como fuentes decisivas para la producción industrial, introduciendo nuevos métodos de trabajo.
Podría decirse que esta encíclica pretende conseguir algo similar, actualizando dicha doctrina ante la revolución digital que ocasiona la IA, que es capaz de obtener incluso un arma capaz de decidir sobre su uso. Es decir, decidir a quién agredir y a quién no, llegando hasta la muerte si preciso fuera. Y por supuesto respecto a otro tipo de decisiones menos violentas, pero también de gran importancia en relación a otras personas con las que tiene una estrecha vinculación.
Lo que ha llevado a que expertos en la IA hayan manifestado que «la Inteligencia Artificial puede destruir a la humanidad», advirtiendo sobre los «riesgos de la existencia de un sistema tecnológico superinteligente».
Si hasta ahora la existencia del arma nuclear ha sido el principal argumento decisorio sobre el orden geopolítico internacional de cada momento, basado en la imposición de «la ley del más fuerte», ¿qué puede significar la irrupción en el mundo de un arma como la IA? No se puede obviar que la IA puede convertirse en un instrumento que decida cuándo esas armas son susceptibles de ser utilizadas, sustituyendo al ser humano como único ser decisorio, el único ser con auténtica inteligencia.
La IA es un «oxímoron», una «contradicción existencial» al pretender simultanear ser una realidad y su contraria. Ya que la inteligencia es una cualidad indisolublemente unida a la condición humana, dotada de razón y de libertad. Con su encíclica «La magnífica humanidad», León XIV, con clara convicción de la importancia de la inteligencia artificial, la sitúa en el centro de su pontificado, también coincidiendo con el primer año de su pontificado. Y en vísperas de su visita a España.
Jorge Fernández Díaz









