El sistema financiero venezolano podría estar a las puertas de su transformación más significativa en años. Alejandro Grisanti, director de Ecoanalítica, proyectó este miércoles que el levantamiento de las sanciones de Estados Unidos sobre el Banco Central de Venezuela (BCV) es el paso definitivo para la normalización cambiaria, aunque advirtió que el alivio diplomático será insuficiente si no se acompaña de una «limpieza institucional» inmediata.
El efecto «dominó» del sistema financiero
Para Grisanti, el castigo sobre el BCV ha funcionado como un bloqueo indirecto a toda la banca nacional. «Cuando se sanciona al ente emisor, se termina sancionando a todo el sistema», explicó el economista. Esta situación ha generado un aislamiento que asfixia especialmente a los bancos medianos y pequeños debido a:
-
Pérdida de corresponsalías: La desconexión con la banca internacional impide el flujo ágil de divisas.
-
Sobrecumplimiento (Over-compliance): El temor de la banca extranjera a sanciones secundarias ha bloqueado operaciones legítimas, encareciendo y ralentizando el comercio exterior.
La eliminación de estas restricciones permitiría, en teoría, dar «profundidad real» al mercado cambiario, reduciendo las fricciones operativas que hoy mantienen el dólar en un equilibrio precario.
Sin embargo, el optimismo financiero tiene una condición crítica: la credibilidad. Grisanti, coincidiendo con las recientes alertas del exsubsecretario Marshall Billingslea, subrayó que el BCV requiere una nueva gobernanza que garantice independencia y capacidad técnica.
«El caso de Perú es ilustrativo: aun con alta inestabilidad política, su banco central ha sido ancla de estabilidad, inflación baja y una moneda fuerte», recordó Grisanti.
En contraste, el BCV actual sigue arrastrando una directiva vinculada a los intereses del Ejecutivo, lo que genera dudas sobre si los nuevos recursos que fluyan tras el retiro de sanciones serán utilizados para la estabilización macroeconómica o para el gasto político.
El regreso al FMI y el Banco Mundial
Un BCV reconocido y libre de sanciones es el «boleto de entrada» para que Venezuela sea readmitida por organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial y el BID. Este reconocimiento es vital para reestructurar la deuda externa y consolidar una estabilidad que, hasta ahora, solo se percibe en indicadores aislados pero no en el bolsillo ciudadano.
