Los sobrinos de la Primera Dama de Venezuela estaban terminando de almorzar en un popular restaurante en Haití cuando un agente federal estadounidense sentado en un vehículo en el estacionamiento recibió la señal.
Se volvió hacia el supervisor de la policía haitiana sentado a su lado y le informó. Pronto, tres policías haitianos enmascarados y armados con fusiles entraron al restaurante y confrontaron a Efraín Campo, de 29 años, y Francisco Flores, de 30, quienes no podían creer lo que les estaba pasando.
COMIENZA AUDIENCIA CONTRA PARIENTES DE MADURO ACUSADOS DE NARCOTRÁFICO
“Dijimos: ‘Policía, policía’ ”, dijo el jueves a un juez federal un agente encubierto haitiano que había estado trabajando con oficiales de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA). Ese policía no fue identificado al público debido a la sensibilidad del caso.
Los hombres fueron arrestados y conducidos a una estación de policía, donde los procesaron para ser entregados a las autoridades estadounidenses. El agente de la DEA, quien no había tenido contacto con los hombres, dijo que parecían “muertos de miedo”.
La historia del arresto de estos dos individuos fue el primer testimonio en un tribunal abierto que detalla cómo Campo y Flores, sobrinos de Cilia Flores, una poderosa legisladora venezolana y esposa del presidente Nicolás Maduro, se convirtieron en acusados en un encausamiento de fuerte tono político que subraya el papel de la élite gobernante de Venezuela en el tráfico de drogas.
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