El gobierno encabezado por Delcy Rodríguez dio este martes 25 de agosto un nuevo paso en la reconfiguración de la iconografía oficialista en la capital. La remoción de las imágenes del expresidente Hugo Chávez y de la representación digital de Simón Bolívar de la estructura del Palacio de Justicia, ubicada frente a la emblemática avenida Bolívar de Caracas, marca un giro evidente en la narrativa y la estética del poder.
El hecho fue documentado por el periodista Robert Lobo, quien constató en el lugar el desmonte de ambas figuras. «Hoy 25 de agosto me acerqué a este arco perteneciente al Palacio de Justicia que queda justo al frente de la avenida Bolívar (…) y me llamó la atención que se volaron las imágenes de Hugo Chávez que estaba allí y la de Simón Bolívar», reportó el comunicador a través de un registro audiovisual.
Un quiebre simbólico en la capital
La retirada de estos elementos no resulta menor en el contexto político actual. Entre las piezas desmontadas destaca el rostro reconstruido digitalmente del Libertador, una versión promovida durante la gestión de Chávez que se convirtió en uno de los símbolos visuales más distintivos del oficialismo durante más de una década.
Este movimiento coincide con los esfuerzos de la administración de Rodríguez por proyectar un perfil diferenciado a través del denominado Plan Venezuela Renace, programa lanzado inicialmente para atender la emergencia de los terremotos del pasado 24 de junio y posteriormente expandido hacia áreas de infraestructura económica y vivienda.
¿Reconfiguración de la imagen oficial?
El desmonte de la cartelería en una de las arterias viales más representativas de la política caraqueña aviva el debate sobre la estrategia de comunicación pública de la actual gestión. «¿Es otra manera o sigue el gobierno interino encabezado por los hermanos Rodríguez deslastrándose de las imágenes de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro?», planteó Lobo en su reporte.
El episodio se suma a una serie de ajustes en la línea gráfica e institucional de los organismos del Estado, sugiriendo un distanciamiento progresivo de la simbología tradicional del chavismo en favor de una imagen centrada en la reconstrucción y la gestión tras la contingencia nacional.










