Fernando Luis Egaña: Inaceptable

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Fernando Luis Egaña: Inaceptable

Tengo el honor de ser nieto del Dr. Manuel R. Egaña, importante servidor público en la Venezuela del siglo XX. Siempre asociado al tema petrolero. En 1943, cuando se aprobó la gran Ley de Hidrocarburos, durante el gobierno del general-magistrado Medina Angarita, el Dr. Egaña era el presidente del Congreso y se esmeró en que la referida Ley fuera debatida en una comisión parlamentaria más amplia, para evaluar los diferentes pareceres de la opinión pública. Esa Ley tuvo una vigencia de muchas décadas, lo que significa que fue sólida, bien pensada y consensuada. El Dr. Pérez Alfonzo salvó su voto de manera razonada, pero no intentó modificarla en sus años de ministro del ramo, en tiempos posteriores.

Cuando maduró el tiempo para la nacionalización de la industria petrolera, en 1974, el presidente Pérez constituyó una gran comisión nacional para debatir y redactar la Ley respectiva. El abuelo Egaña estaba en esa comisión nacional. El proyecto de Ley fue intensamente discutido en el Congreso de la República. Fueron memorables las intervenciones de los senadores vitalicios Rómulo Betancourt y Rafael Caldera, con posiciones disímiles, pero todo de cara al país. De esa Ley surgió Pdvsa.

Más adelante vino la cuestión de la Apertura Petrolera, planteada cuando Andrés Sosa Pietri era presidente de la corporación.

La Apertura Petrolera fue un tema central del segundo gobierno del Presidente Caldera. Fue duramente debatida en el Congreso Nacional. Fue validada por la Corte Suprema de Justicia, ante varias impugnaciones. Se convirtió en una política o estrategia del Estado venezolano y dio excelente resultado, a pesar de las crisis económicas internacionales que derribaron los precios petroleros en los mercados globales. La Apertura Petrolera fue un ejemplo de transparencia institucional, como recién recordaba Pedro Mario Burelli.

El presidente Chávez no demoró mucho en acabar con todo eso y en malograr una de las más grandes oportunidades para el desarrollo petrolero y económico-social de Venezuela. De la más caudalosa alza de los precios petroleros a nivel mundial (10 dólares cuando llegó y más de 150 dólares en el 2008), no quedó sino ruina y corrupción sideral. Maduro fue lo mismo o peor, si ello fuera posible.

Resulta que ahora los venezolanos nos enteramos de un supuesto cambio tectónico de nuestro patrimonio petrolero, por un breve mensaje del señor Trump en su propia red social. Entre gallos y medianoche. Secundado por la vocera del poder establecido. Como dijo Teodoro Petkoff en un titular del vespertino que dirigía: «Qué vaina es esta…”. No se conoce el contenido del acuerdo. No importa. Lo que importa es que Venezuela ha sido tratada como un coleto sucio por la Casa Blanca y por Miraflores. Una tragedia envuelta de corrupción y rellena de basura, para no decir lo que no digo por respeto a los lectores.

Es inaceptable. Un régimen ilegítimo se arrodilla para que una potencia extranjera haga lo que le da la gana con nuestras reservas petroleras. Eso con brutalidad y sin ningún interés por lo que piensan los dueños del petróleo que somos los venezolanos. Le pido disculpas a los lectores: una operación hecha a los coñazos…

Confieso que como venezolano me siento deshonrado. Muy deshonrado. Pero sé que la memoria del abuelo y de tantos y tantas que dieron su vida honorable por el país, ayudará mucho a seguir adelante.

 

Fernando Luis Egaña

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