Entre la censura de rostros y la tutela de EE. UU.: La DGCIM intenta lavar su imagen con nuevo armamento y retórica castrense

Entre la censura de rostros y la tutela de EE. UU.: La DGCIM intenta lavar su imagen con nuevo armamento y retórica castrense

Bajo la estrecha supervisión de Estados Unidos tras los acontecimientos del pasado 3 de enero, la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) intenta proyectar una imagen de renovación institucional. A través de metrajes publicitarios, el organismo contrainsurgente —históricamente señalado por violaciones sistemáticas a los derechos humanos— exhibió la renovación de su armamento, la adecuación de sus comedores y la entrega de condecoraciones, al tiempo que mantiene un estricto blindaje sobre la identidad de sus funcionarios y el hermetismo sobre sus operaciones reales.

 

Efectivos de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) recibieron condecoraciones de parte del contralmirante Germán Gómez Lárez. Foto: @dgcimoficial / Instagram

 

El despliegue audiovisual estuvo encabezado por el actual director del cuerpo, el contralmirante Germán Gómez Lárez, nombrado en marzo pasado. Con un discurso enfocado en el «bienestar» de la tropa, el jefe militar justificó la adquisición de nuevos equipos y la remodelación de sedes operativas, omitiendo las severas denuncias que pesan sobre las instalaciones del organismo.

«Espero que este avance sea para el disfrute y para dignificar nuestras actividades de almuerzo (…), además del mejoramiento en cuanto a nuestros materiales, equipos y armamentos necesarios para llevar a la DGCIM al sitial de honor que se merece», afirmó Gómez Lárez durante el acto institucional.

Contradicciones y sombras en la reestructuración del organismo:

  • Censura y anonimato sistemático: A pesar de la narrativa oficial de transparencia y «honorabilidad», el material difundido en redes sociales recurre a encuadres intencionadamente cerrados y a una burda censura digital sobre los rostros de los efectivos y aspirantes, evidenciando el temor a la identificación pública de su cadena de mando.

  • Simbología medieval y sedes polémicas: Las imágenes mostradas corresponden a la sede clandestina ubicada en la ruta hacia La Mariposa (sector Sorocaima, estado Miranda) —lugar donde fue torturado hasta la muerte el capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo—. El comando apela ahora a una iconografía medieval inspirada en los caballeros templarios, emulando la simbología espartana que antes utilizaba la extinta Dirección de Acciones Especiales (DAE).

  • Un liderazgo opaco bajo supervisión externa: Se conoce poco sobre el perfil de Gómez Lárez, más allá de sus pasos por Bolipuertos y el INEA. Su gestión parece navegar en un cómodo equilibrio: mantiene la instrucción ideológica hacia los reclutas y moderniza el parque de armas, mientras opera bajo los márgenes y concesiones permitidas por la administración estadounidense en la Venezuela de la transición.

Comparte esta noticia: