“Me vine de Venezuela y el terremoto me está persiguiendo”, relata con voz pausada Deivi Delfín, un adolescente de 15 años, desde el rincón de una barbería en Cali donde su padre intenta rehacer sus vidas. Detrás de sus palabras se esconde una tragedia que ha marcado a su familia de manera indeleble: en menos de dos meses, él y su hermano Winder, de 17, han sobrevivido a dos de los desastres sísmicos más devastadores de la región.
El pasado 24 de junio, la tierra colapsó bajo sus pies en el estado La Guaira, el epicentro de la catástrofe que azotó a Venezuela. En cuestión de segundos, los hermanos vieron cómo el edificio donde vivían se venía abajo, sepultando a su madre, Yusmani, a su pequeño hermano Moissés, de apenas 10 años, y a su abuela Carmen.
Músculo, duelo y escombros: la búsqueda con sus propias manos
Lo que siguió a la caída de las estructuras fue un calvario de casi un mes. Impulsados por una fuerza que hoy no logran explicar, Deivi y Winder se sumaron a las labores de rescate en las ruinas de su propio hogar. Losa por losa, entre el polvo y la desesperación, ambos adolescentes removieron toneladas de concreto hasta recuperar los cuerpos de sus tres familiares para darles una sepultura digna.
Acosados por el luto, la destrucción y la falta de oportunidades en un estado devastado, su padre decidió sacarlos del país en busca de un refugio emocional y un nuevo comienzo. Sin embargo, el destino les tenía preparada una amarga ironía.
La réplica del destino en suelo colombiano
Este lunes, apenas tres días después de haber cruzado la frontera y llegado a Cali, el suelo volvió a sacudirse violentamente. Un potente terremoto de magnitud 7,4 volvió a sembrar el pánico en Colombia, dejando estragos y cientos de víctimas en la región donde intentaban refugiarse.
Para Deivi y Winder, el sonido del rugido terrestre resucitó de inmediato el horror vivido en La Guaira. A su corta edad, cargan con el peso de memorias que ningún adolescente debería soportar —cadáveres entre los escombros, hogares reducidos a polvo y el luto inconcluso— mientras intentan comprender cómo escapar de una amenaza que parece seguir de cerca cada uno de sus pasos.
Por: BBC











