El colapso del monitoreo sísmico en Venezuela: el país pasó de 300 estaciones a menos de diez en 50 años

El colapso del monitoreo sísmico en Venezuela: el país pasó de 300 estaciones a menos de diez en 50 años

Las denuncias sobre la falta de inversión del Gobierno en diferentes áreas quedaron evidenciadas por la deficiente respuesta al doble terremoto que sacudió Venezuela. Con el paso de los días, las denuncias por falta de equipos, maquinarias y dotación a los rescatistas se suman al deterioro de la infraestructura sismológica del país.

El geofísico Raúl Estévez (fundador del Laboratorio de Geofísica de la Universidad de Los Andes y de la RedSAV) alertó sobre la obsolescencia del sistema venezolano. En los últimos 50 años, el país pasó de ser un referente regional con una red de entre 250 y 300 estaciones a contar hoy con menos de diez operativas bajo la gestión de Funvisis, órgano encargado de las investigaciones sismológicas.

Esta alarmante falta de monitoreo, sumada a la ausencia de planes de contingencia, maximizó el impacto del reciente terremoto, el cual ha dejado un saldo de 3.658  muertos y 16.740 heridos, según cifras aportadas por el Gobierno.

Estévez, en una entrevista concedida al medio local Efecto Cocuyo, enfatizó que el problema central no es la falta de conocimiento científico —ya que la academia lleva décadas presentando propuestas concretas de gestión de riesgos— sino la falta de continuidad, financiamiento y voluntad política para ejecutar dichas iniciativas.

Para enfrentar las consecuencias actuales y prevenir futuros desastres, el especialista propone una estrategia basada en cuatro pilares fundamentales:

Rehabilitación inmediata: Priorizar la recuperación de las líneas vitales (agua potable, electricidad, telecomunicaciones) y centros de salud, por encima de la reconstrucción estética de edificaciones.

Prevención y evaluación técnica: Realizar diagnósticos postsísmicos con ingenieros certificados para identificar fallas estructurales, utilizando estudios previos de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat como los de Valencia y Coro.

Mitigación: Diseñar estrategias que asuman el riesgo sísmico para minimizar los daños económicos y la pérdida de vidas.

Preparación ciudadana: Educar a la población mediante simulacros constantes, señalización de rutas de escape y dotación a los cuerpos de rescate.

Por El Tiempo

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