Luisa Pernalete: Reconstrucción con la mejor política

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Luisa Pernalete: Reconstrucción con la mejor política

En el país hay que reconstruir los servicios públicos: agua potable y energía eléctrica para todos. Esos apagones alteran la vida de los ciudadanos, de las escuelas, de los productores, alteran la salud mental de usted y la mía

.Cuando escribo estas líneas, se supone que esa “comisión mixta”, conformada por miembros de la actual Asamblea Nacional y de miembros de algunos partidos de la oposición, comisión que debe marcar la ruta para este período de “transición”, se debe comenzar a reunir.

Claro, no sólo esa comisión tiene que pensar en la reconstrucción del país, todos los venezolanos debemos pensar en ello, y no estamos hablando solamente de la reconstrucción por las afectaciones por los terremotos de junio, pues ya antes de esa sacudida, el país estaba necesitado de reconstrucciones.

Venezuela, desde hace años, tiene que reconstruir su economía. Esa altísima inflación que consume los bajísimos salarios de muchísimos venezolanos, esos impuestos, muy altos en muchos municipios, que no dejan respirar a los comerciantes, por ejemplo, la falta de seguridad jurídica, necesaria para los inversionistas, por dar algunos ejemplos.

Venezuela necesita reconstruir su educación. No nos referimos sólo a esa cantidad de escuelas que se derrumbaron por los terremotos, y unas tantas afectadas por los sismos que deben ser reparadas para el próximo año escolar. Hablamos también de la calidad de la educación que se está impartiendo en las escuelas, sobre todo en las públicas, a donde asiste la mayoría. Niños y niñas que salen de sexto grado sin la competencia de comprensión lectora, y muchos bachilleres que también se están graduando sin esa competencia. Desde hace años no se aplican pruebas de medición para conocer el impacto de la educación, y sin datos es difícil planificar. Hablamos también de ese número no muy preciso de niños, niñas, adolescentes y jóvenes fuera de las aulas. ¿Un millón? ¿Dos millones? ¿Más? Y sin educación los chamos no tienen ni presente ni futuro. Metamos aquí también el salario indigno de los educadores. Nos estamos quedando sin maestros, y sin maestros no hay escuela.

En el país hay que reconstruir los servicios públicos: agua potable y energía eléctrica para todos. Esos apagones alteran la vida de los ciudadanos, de las escuelas, de los productores, alteran la salud mental de usted y la mía. Y la falta de agua -por tubería- también. Sin agua una escuela no puede funcionar, por dar un ejemplo que conocemos bien.

En Venezuela hay que reconstruir las instituciones. Que funcionen para el servicio de los ciudadanos. Que sean coherentes con sus actuaciones para que se pueda confiar en ellas.

Hay que reconstruir el CNE, para que tengamos unas elecciones confiables, que no dejen dudas, que promuevan la participación ciudadana y no la abstención, pues si no hay confianza en los resultados la gente no se va a mover a votar.

En fin, necesitamos reconstruir el país en muchas dimensiones, y, por supuesto, es urgente, reconstruir todas las edificaciones destruidas por el terremoto, sin repetir errores -mala calidad de las construcciones, lugares en donde no debe volver a edificar- con las secuelas de estas afectaciones: gente que quedó sin trabajo, por ejemplo, acompañamiento de los que perdieron familiares, muchos de los cuales no han sido recuperados sus cuerpos de los escombros… Por mencionar algunos aspectos.

Todo esto debe hacerse con la “mejor política”, para decirlo en términos del papa Francisco, en su extraordinaria Carta Fratelli Tutti -sobre la fraternidad y la amistad social-. Francisco, en el capítulo 5, “la mejor política”, dice, entre otras cosas, que la política no debe someterse a la economía y esta no debe someterse a los dictámenes y al paradigma eficientista de la tecnocracia (#177). Dice que hay muchas formas mezquinas e inmediatistas de hacer política, y nos recuerda que “la grandeza política se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo. Al poder político le cuesta mucho asumir este deber en un proyecto de nación” (#178).

Más adelante nos dice que la sociedad mundial tiene serias fallas estructurales que no se resuelven con parches o soluciones rápidas meramente ocasionales. “Hay soluciones que deben ser cambiadas con replanteos de fondo y transformaciones importantes. Solo una sana política podríaliderarlo, convocando a los más diversos a los más diversos sectores y a los saberes más variados”. Habla también de la importancia de la creatividad, abrir caminos diferentes, cauces nuevos (#179).

En realidad, todo el capítulo resulta útil y sabio para estos momentos del país, para esa comisión que empieza hoy sus reuniones y para todos los venezolanos. Todo lo que tiene que ver con “caridad política” inspira a todos los queremos hacer algo por el país. ¡Anímese a leer toda la encíclica!

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ASAMBLEA NACIONAL – OPOSICIÓN – POLÍTICA – RECONSTRUCCIÓN – TRANSICIÓN – VENEZUELA

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