En el marco del inicio del año escolar 2026-2027, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, aseguró este lunes 14 de septiembre que el Ejecutivo logró recuperar más de 1.000 centros educativos afectados por los destructivos terremotos del pasado 24 de junio. Durante su balance institucional, la mandataria proyectó la rehabilitación de otras 1.500 escuelas y fijó como meta gubernamental el cumplimiento estricto de los 200 días del calendario académico.
Rodríguez destacó el retorno a las aulas de más de seis millones de estudiantes a nivel nacional y la incorporación de 75.000 niños al sistema público. Asimismo, dedicó unas palabras de homenaje a los niños y jóvenes que perdieron la vida durante los sismos de junio. «El esfuerzo es mancomunado con un norte: que todos vayan a clases, que se cumplan los 200 días y que la educación sea de calidad», afirmó.
Sin embargo, las cifras oficiales contrastan severamente con las denuncias presentadas por la Federación Venezolana de Maestros (FVM) y diversos sectores gremiales, los cuales reportaron un ausentismo marcado y un marcado deterioro en los planteles durante la jornada de apertura.
Puntos de contraste entre el discurso oficial y la realidad gremial:
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La brecha salarial en el sector docente: Mientras la vocería gubernamental asevera que el ingreso medio de los educadores se ubica en torno a los $506 mensuales —sumando asignaciones y bonificaciones complementarias—, la FVM denunció que el salario base de los maestros oscila apenas entre los $0,30 y $1,5 al mes, dependiendo de la categoría y la escala profesional.
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Infraestructura y servicios básicos: El gremio magisterial acusó al Estado de incurrir en un «abandono flagrante» de sus obligaciones constitucionales, señalando que una porción significativa de las escuelas carece de agua potable, electricidad continua y condiciones mínimas de salubridad.
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Impacto persistente de la emergencia sísmica: Diversas comunidades educativas del interior del país y de la franja costera reportaron que la lentitud en la reconstrucción ha impedido el reinicio normal de las actividades, obligando a recurrir a planes de contingencia o clases a distancia en las zonas más golpeadas.










