Julio Martínez, presunto testaferro del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, coordinó junto a otro socio de la presunta trama, Domingo Amaro Chacón, el viaje de un equipo técnico a una zona minera de Venezuela con el objetivo de establecer una alianza para la explotación de una mina de oro en la zona del Orinoco. Para ello, se pusieron en contacto con la empresa In2Metals, propiedad del magnate egipcio Naguib Sawiris, uno de los hombres más ricos de África y considerado un ‘capo’ de la explotación minera del oro en todo el mundo. La operación se hacía bajo «el paraguas» de «su excelencia», en referencia probable a Delcy Rodríguez.
En mayo de 2023, el chavismo se quedó sin red para comercializar gran parte del oro y petróleo que extraían de sus yacimientos a pesar de encontrarse bajo embargo. El escándalo ‘PDVSA-Cripto’ provocó en marzo de ese mismo año la caída del ministro venezolano Tareck El Aissami, el hombre que había coordinado todas las redes de exportación de oro desde 2020. Huérfanos de la infraestructura y alianzas de El Aissami, el régimen de Nicolás Maduro se propuso reconstruir ese entramado. Y en ese preciso momento, en ese nicho concreto, la UDEF ha detectado movimientos del grupo de negocios vinculado a Rodríguez Zapatero. De dos de sus hombres de confianza: el venezolano Domingo Amaro Chacón (dueño de Inteligencia Prospectiva, que pagó más de medio millón a las hijas del expresidente por una web, como adelantó THE OBJECTIVE) y su presunto testaferro, Julio Martínez.
Analizadas las conversaciones que obran en poder de la UCO, los agentes han trazado el origen de estos movimientos hasta una fecha: mayo de 2023. En ese momento, tanto Martínez como los hermanos Amaro Chacón se pusieron en contacto con una empresa experta en la explotación de yacimientos de oro. La egipcia —aunque con base en Emiratos Árabes Unidos— In2Metals. Propiedad del gran magnate mundial del oro, Naguib Sawiris.
El papel de la red de negocios vinculada a Zapatero era el de ejercer, presumiblemente, de intermediario entre el Gobierno venezolano y la empresa egipcia gracias a los contactos del expresidente con la cúpula venezolana. No en vano remitieron un plan de actuaciones que concluía con la obtención de una «licencia privada para comprar ‘amarillo’ bajo el paraguas de Su Excelencia y M.G». Los investigadores sospechan que pueden hablar de Delcy Rodríguez, entonces vicepresidenta venezolana. ‘M.G.’ podría ser Nicolás Maduro Guerra, el único hijo de Nicolás Maduro, diputado venezolano y a quien en ocasiones se le denomina con esas dos siglas.
Esa gestión cristalizó en la organización de un viaje de técnicos de la empresa egipcia y consultores especializados en oro a Venezuela. Los chats entre Domingo Amaro y Julio Martínez muestran los problemas logísticos que atravesaron para organizar dicha visita. «Estimado Julio. Nuestro equipo técnico local ya se encuentra en Guasipati desde ayer, listo para comenzar a organizar la visita del resto del equipo. En este momento, seguimos a la espera de los datos de la persona de contacto en Minerven». Los interlocutores de la empresa les informaban que ya habían llegado a Guasipati, una de las zonas del oro por excelencia de todo Venezuela, en pleno Arco Minero del Orinoco.
Contactos con autoridades mineras
En las conversaciones se habla de la necesidad de establecer contacto con una autoridad de la Compañía General de Minería de Venezuela (Minerven). «Es fundamental que nuestro equipo técnico en el lugar pueda ponerse en contacto con las autoridades de Minerven y comenzar a trabajar. No podemos permitir que el equipo internacional llegue y que todo no esté listo. ¿Podría facilitarnos un contacto en Minerven?», insisten. Estaban a la espera de la llegada de los expertos y consultores contratados por el egipcio Sawiris para las minas de la zona con potencial para explotar su oro.
Por theobjective.com









