Las protestas ciudadanas con golpes de cacerolas se han intensificado en diversas regiones de Venezuela en rechazo a los recurrentes apagones y a las fluctuaciones del servicio eléctrico, fallas que han provocado la avería generalizada de electrodomésticos en los hogares.
Aunque la inestabilidad eléctrica afecta a la mayor parte del territorio nacional, el estado Aragua —ubicado a unos 80 kilómetros al suroeste de Caracas— se posiciona como una de las entidades más golpeadas, con cortes diarios que se prolongan por horas.
En el sector Caña de Azúcar de Maracay, los vecinos denuncian que las interrupciones del servicio no solo impiden el desarrollo de la rutina diaria, sino que paralizan el suministro de agua potable. Izamala Rivera, habitante de la zona y cuidadora de su madre con Alzheimer, relató a The Associated Press cómo las fluctuaciones dañaron su nevera, cocina y microondas. «Nos emocionamos cuando vuelve la luz porque podemos disfrutar de un poco de frescor y hacer nuestras cosas», expresó. La crisis afecta por igual al comercio local: comerciantes y barberos reportan jornadas enteras trabajando con herramientas inalámbricas hasta que se agotan las baterías.
Planes de contingencia y déficit en el sistema
Ante el descontento social, el gobierno de Delcy Rodríguez puso en marcha un plan nacional de ahorro energético con el objetivo de mitigar un déficit estimado en 2.500 megavatios diarios, acentuado por la alta demanda térmica y los efectos del fenómeno climático de El Niño.
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Alianzas internacionales: La administración oficialista anunció un acuerdo con la empresa argentina IMPSA para reactivar obras de rehabilitación en centrales hidroeléctricas que permanecían paralizadas desde hace más de una década.
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Pico de demanda: Las autoridades informaron que la demanda eléctrica nacional alcanzó recientemente los 15.726 megavatios, el nivel más alto registrado en los últimos ocho años.
Por su parte, especialistas y técnicos del sector sostienen que las interrupciones continuas en los 23 estados del país son el resultado acumulado de una gestión deficiente, la falta de inversión sostenida y la ausencia de mantenimiento preventivo en la infraestructura del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Por AP









