La rutina del venezolano en el interior del país ha quedado reducida a una constante y desgastante contabilidad del tiempo sin luz. Lo que comenzó como un esquema de «administración de carga» tras reportarse un pico histórico en la demanda de consumo eléctrico nacional, se ha transformado en un colapso generalizado de la actividad comercial, interrupciones comunitarias y un descontento social que vuelve a ganar las calles. Desde las costas del Zulia hasta las alturas de la cordillera andina, la crisis del Sistema Eléctrico Nacional (SEN) ahoga la economía local con cortes que van desde las 8 hasta las 15 horas continuas, agravados por un esquema agresivo de «doble tanda» diaria.
El desplome del flujo eléctrico no solo ha dejado a oscuras a los hogares, sino que ha desmantelado la cadena de distribución de alimentos, la conectividad bancaria y la estabilidad de los negocios que intentan sostener la economía productiva de las regiones.
Zulia en penumbras: la agonía de la «doble tanda» en Maracaibo
En el estado Zulia, la capital zuliana amaneció sumida en una pesadilla recurrente. Decenas de sectores de Maracaibo y zonas conurbadas reportaron la aplicación del severo esquema de «doble tanda» de apagones, intercalado con fluctuaciones de voltaje —los temidos «bajones»— que amenazan con averiar los pocos electrodomésticos y equipos industriales operativos.
Familias y comerciantes zulianos denuncian que las interrupciones ya no ocurren una sola vez al día: la electricidad es suspendida durante la madrugada, restablecida a media mañana y cortada nuevamente durante el bloque de la tarde o la noche. Este ritmo caótico ha dejado a comunidades enteras sin posibilidad de conciliar el sueño en medio de las altas temperaturas características de la región, paralizando de forma consecutiva la dinámica escolar y comercial de la entidad.
Venezuela sigue en la calle…
¡La indignación y la arrechera ya no se aguanta! Todavía #sinluz y el #Zulia igual… pic.twitter.com/1kA6Rqra86— Mirla (@mirlamargarita) September 24, 2026
Valera y Mérida: mercancía perdida y santamarías a media persiana
Hacia la región andina, el panorama mercantil exhibe el rostro más cruento de las pérdidas económicas. En Valera, estado Trujillo, los cortes de luz han alcanzado picos drásticos de hasta 15 horas continuas. En los abastos, carnicerías y supermercados, la falta de refrigeración ha provocado el daño irreparable de lotes de carne, lácteos y embutidos, obligando a los pequeños empresarios a asumir pérdidas financieras devastadoras.
A este escenario se le suma la parálisis total del comercio electrónico y los puntos de venta, indispensables para la facturación en medio de la escasez de efectivo.
Por su parte, en el estado Mérida, los comerciantes reportan interrupciones sistemáticas de hasta ocho horas diarias. Los sectores gastronómico y turístico —motores vitales del estado— se ven imposibilitados de sostener sus costos operativos debido al consumo desmedido de combustible que exige el uso de plantas eléctricas auxiliares, las cuales resultan insuficientes para sostener jornadas laborales completas.
«Estamos trabajando a pérdidas. Un negocio no se puede sostener cuando la luz se va ocho o quince horas al día. Los alimentos se dañan, las máquinas de pago no conectan y la gente sencillamente no sale a comprar a oscuras», relató un representante del sector comercial andino.
Habitantes de Aragua, Portuguesa, Zulia, Barinas y Guárico protestaron la noche de este #23sep por los constantes y prolongados cortes de electricidad.
👉 Los vecinos ya no hablan de simples bajones, sino de cortes diarios que se extienden hasta por 12 horas seguidas. «Tenemos… pic.twitter.com/hSzwSnv5bD
— El Pitazo (@ElPitazoTV) September 24, 2026
La mancha negra se extiende: 11 estados afectados y el regreso de la protesta
El racionamiento forzado no es un hecho aislado. Reportes gremiales y monitoreos territoriales confirman que los cortes de al menos ocho horas continuas se han extendido a más de 11 estados del país, entre los que destacan Zulia, Táchira, Mérida, Trujillo, Lara, Portuguesa, Barinas, Falcón y Carabobo. La incapacidad de la infraestructura térmica para complementar la generación hidroeléctrica del Guri ha dejado al sistema sin margen de maniobra ante cualquier fluctuación de la demanda.
Esta profundización del colapso ha reactivado la conflictividad social. En varias entidades del país, el incremento de los apagones ha desencadenado protestas espontáneas en las calles, donde vecinos y comerciantes exigen explicaciones oficiales, cronogramas de racionamiento previsibles y una solución estructural que les permita trabajar y convivir con dignidad.
Mientras la respuesta oficial insiste en atribuir el colapso al impacto del pico de consumo sobre la red, las regiones venezolanas continúan pagando el costo de un sistema energético exhausto, donde cada hora sin luz representa un golpe contundente a la golpeada economía del país.
La capital no se escapa donde también se registran fuertes bajones eléctricos en la Gran Caracas de acuerdo con reportes de usuarios en redes sociales. Los usuarios señalaron que el último bajón ocurrió aproximadamente a las 12:10 del mediodía y provocó la interrupción del servicio eléctrico en algunas zonas de Caracas este miércoles.











