La crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos, que comenzó hace un año, dio un giro inesperado con la «constructiva» conversación telefónica de los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, quienes acordaron reunirse próximamente en la Casa Blanca, un paso que apacigua los ánimos exaltados tras el ataque de Washington a Venezuela.
La conversación del miércoles, primera entre los dos mandatarios desde que Trump inició su segundo mandato, el 20 de enero de 2025, fue festejada por el Gobierno colombiano, e incluso por sectores de la oposición, pero todavía queda mucho trabajo por hacer antes de definir la fecha de la reunión, los temas a tratar e incluso las condiciones del viaje de Petro, cuyo visado fue cancelado por EEUU en septiembre pasado.
«Somos conscientes de que lo acordado ayer tarde no es un punto de llegada, es un punto de partida para construir una relación bilateral sobre bases más claras y respetuosas. El trabajo apenas comienza», dijo este jueves a la prensa la canciller colombiana, Rosa Villavicencio.
La ministra destacó que en esa restauración de la confianza se buscará un «justo balance» entre «el avance de los intereses nacionales colombianos y la acomodación pragmática de los intereses de Estados Unidos».












