A pocos días del 1° de mayo, la atmósfera en Venezuela no es de celebración, sino de una tensa expectativa. Mientras los ciudadanos intentan sobrevivir a los rezagos de la hiperinflación, las miradas convergen en Miraflores. Sin embargo, el análisis técnico lanza un balde de agua fría: el país está entrando en una era de ingresos petroleros masivos, pero el «salario» como lo conocíamos ha muerto para dar paso a la dictadura del bono.
El economista Asdrúbal Oliveros, durante un encuentro con la prensa, fue tajante: no están dadas las condiciones para un aumento salarial formal. La política de «bonificación» será, nuevamente, el salvavidas de un Ejecutivo que prefiere la discrecionalidad al compromiso legal.
El retorno del flujo: 15.000 millones de dólares extra
La paradoja es cruel. Según Oliveros, el flujo de caja del Estado mejorará significativamente este 2026, inyectando entre 13.000 y 15.000 millones de dólares adicionales a las arcas públicas. Esta bonanza se sostiene sobre tres pilares:
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Adiós al remate «pirata»: Tras la captura de Nicolás Maduro y el alivio de sanciones, el crudo venezolano ya no se vende en las sombras con descuentos de «gallina flaca». Ahora se comercializa en condiciones más cercanas a la normalidad internacional.
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Impulso en la producción: Se estima un incremento de 300.000 barriles diarios para este año.
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Viento a favor geopolítico: Los conflictos en Medio Oriente han empujado el precio del barril al alza, favoreciendo la renta nacional.
«Ya no vendemos petróleo como piratas; de ahí puede venir el aumento de los bonos, y eso no necesariamente generará inflación», apuntó Oliveros.
La «ficción jurídica» del sueldo
A pesar de esta entrada de divisas, el trabajador venezolano sigue atrapado en una estructura inviable. Oliveros reveló una brecha alarmante entre el sector público y el privado:
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Sector Privado: La proporción es 70% bonos y 30% salario, una distorsión usada para evitar el «peso muerto» de unas prestaciones sociales inmanejables bajo la ley actual.
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Sector Público: El panorama es desolador. Prácticamente el 100% del ingreso es vía bonos. El empleado público no tiene capacidad de ahorro, no tiene crédito y no tiene futuro en sus prestaciones.
«Si no se reforma la Ley del Trabajo para crear un sistema de prestaciones equilibrado, el concepto de salario seguirá siendo una ficción», advirtió el experto.
El «Salvavidas» Multilateral: ¿Vuelve el FMI?
Más allá del anuncio de mayo, el tablero geopolítico muestra un deshielo inédito. Oliveros sostiene que el acercamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI) es la verdadera noticia a mediano plazo. La hoja de ruta de estabilización incluiría:
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Asistencia Técnica: Recomendaciones críticas para frenar la devaluación crónica.
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Acceso a los DEG: Casi 5.000 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro para fortalecer las reservas.
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Activos Retenidos: El posible regreso del oro custodiado en Inglaterra y financiamiento para reconstruir los colapsados sistemas de agua y electricidad.
El dilema de mayo
La nota de este 1° de mayo no será cuánto sube el sueldo, sino cuánto más se profundiza la brecha entre un Estado que se oxigena con petrodólares y una masa laboral que, aunque vea más dinero en sus cuentas, sigue sin tener salario. Venezuela ha dejado de ser un «pirata» petrolero, pero sus trabajadores siguen náufragos en una economía de bonos.









