El economista y socio-director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros, ofreció un balance detallado sobre el desempeño de la economía venezolana al cierre del primer trimestre de 2026. Aunque el experto reconoce una «incipiente estabilización» tras una década de contracción del 75%, advirtió que las profundas secuelas sociales, como la crisis migratoria y la precariedad salarial, no encontrarán solución a corto plazo.
La locomotora petrolera: Proyecciones 2026-2027
En entrevista con Román Lozinski para el Circuito Éxitos, Oliveros fundamentó su optimismo a largo plazo en la recuperación del sector hidrocarburos. Según sus estimaciones, el flujo de caja del país dependerá de un salto significativo en la producción:
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Meta 2027: Se proyecta alcanzar los 1.700.000 barriles diarios para finales del próximo año.
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Crecimiento relativo: Esto representa un incremento del 70% en comparación con los niveles de 2025.
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Impacto inmediato: Para el cierre de 2026, el sector petrolero podría registrar una expansión de entre el 25% y 30%.
El «muro» de la inflación y el consumo
Pese a los números positivos en producción, la realidad del ciudadano de a pie sigue siendo de asfixia financiera. Oliveros destacó una distorsión que pulveriza el poder adquisitivo:
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Inflación en bolívares: Ronda el 600% anual.
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Costo de vida en divisas: Se registra una devaluación interna (inflación en dólares) cercana al 40%.
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Veredicto: Esta combinación resulta «inmanejable para la gente», limitando cualquier recuperación real del consumo masivo.
«La tendencia es a mejorar basada en el potencial petrolero, pero hoy la prioridad debe ser estabilizar el tipo de cambio y cerrar la brecha cambiaria para generar confianza empresarial», enfatizó el consultor.
Pensionados y sector público: El foco de urgencia
Oliveros señaló que el Ejecutivo debe centrar sus esfuerzos de este trimestre en dos frentes críticos para evitar mayor inestabilidad social:
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Control cambiario: Reducir la volatilidad para frenar la escalada de precios.
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Compensación salarial: Atender la situación «muy precaria» de los pensionados y trabajadores públicos, quienes han quedado rezagados frente a la dolarización de facto de la economía.
Aunque las expectativas son más moderadas que las proyectadas en enero, Oliveros mantiene una visión positiva sobre el ciclo que inicia. La clave, según el economista, reside en que el crecimiento petrolero se traduzca en una estabilización monetaria que permita a los venezolanos recuperar, aunque sea gradualmente, su calidad de vida.









