William Anseume: Una solución inmediata para la USB

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William Anseume: Una solución inmediata para la USB

En medio del caos impuesto que vive la universidad venezolana, caracterizado por la ausencia de presupuestos, la desatención continua por muchos, demasiados, años de la planta física, la pérdida de talentos debida a la humillación propiciada por sueldos indignos por inexistentes, sumados a la desprotección social, la caída académica y otros múltiples males que la aquejan, la Universidad Simón Bolívar arriba el lunes próximo, empujada por la inercia, a su aniversario 56.

A toda aquella destrucción educativa, universitaria, expuesta arriba, se añade que, luego del fallecimiento del último rector electo, Enrique Planchart, ocurrió la irregular designación de autoridades por parte del Consejo Nacional de Universidades. Ante la propuesta profesoral que hicimos de variados curricula con capacidades demostradas para guiar nuestra institución, surgió la contrapropuesta finalmente vencedora: las fichas políticas sin mayor trayectoria gerencial o con trayectoria muy negativa en ese sentido, pero «rodilla en tierra».

Ante la destrucción indudable siquiera del trato, por decir lo menos, ocurrido en la USB, se hace preciso plantear y aplicar inmediatas soluciones, viables, más ahora, cuando estamos en esta situación política nacional tan insondable. Las autoridades interinas han sido incapaces de entenderse con ningún sector, han abierto expedientes innumerables, causando desasosiego y malestar, a estudiantes, profesores, trabajadores y obreros. Han abandonado una graduación de manera insolente, han expulsado indebidamente al representante de los trabajadores en el Consejo Directivo, han quitado espacios emblemáticos a los profesores, han impedido la intervención de la APUSB en el Consejo Directivo, le han tirado la puerta del rectorado en la cara al presidente de la APUSB, solo por ir a preguntar algo; han mostrado su incapacidad ante la destrucción de la planta física, los sueldos, la retención indebida de recursos de gremios y sindicatos y nada solucionan.

Su tarea, casi única, era convocar elecciones seis meses después de su designación. Van más de cuatro años y ni asomo de ellas. No cumplieron su misión. Por lo tanto, como lo hemos dicho en reciente Carta abierta al ministro de educación universitaria: hay que removerlos de inmediato. Designar unos nuevos profesores en esos cargos que puedan, sepan y quieran cumplir la única misión: convocar elecciones. De manera que se recobre, en principio, la institucionalidad perdida. No se requiere más que de voluntad política. Le hemos llevado antes carta directa al ministro, mensajes alternos de nuestro interés por conversar este y otros temas, pero todo ha sido infructuoso. Tal vez haya que empezar por cambiar al ministro, tal vez, digo. ¿No? Pero la USB no puede seguir en este mal rumbo, por ese despeñadero destructivo, aunado al mal rumbo general, universitario, del país.

Qué buen regalo en este aniversario, qué excelente noticia para recuperar bríos academicos, sería el cambio de autoridades en la USB. Además, sería el acicate para demostrar un giro copernicano, necesarísimo, indispensable, en la universidad y la educación venezolana. Del trabajo en términos nacionales como urgencia de atención hablaré después. ¿Serán capaces de escuchar el clamor? ¿O dejarán pasar de nuevo, como si nada? ¿Se harán de nuevo los locos? El 19 es una fecha excelente para la excelencia que fue la USB desde su fundación. Algunos resabios quedan.

 

William Anselme

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