En un giro hacia la construcción de consensos amplios, Henry Alviarez, coordinador nacional de organización de Vente Venezuela, manifestó este miércoles la disposición del partido para suscribir un acuerdo de unidad nacional. Según el dirigente, el objetivo es despejar el camino hacia un proceso electoral que permita a los ciudadanos decidir el destino del país «lo antes posible».
Durante una entrevista con el periodista Mario Villegas en el programa En buena hora (Radio Rumbos 670 AM), Alviarez enfatizó que la gravedad de la crisis diaria no admite más demoras. «La expectativa es que sea lo antes posible, porque la tragedia venezolana es día a día», sentenció.
Más que un pacto entre élites
Al ser consultado sobre la posibilidad de negociar con el chavismo para convocar a las urnas, Alviarez aclaró que la visión de VV trasciende un simple reparto de cuotas políticas.
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Un pacto de reencuentro: «Más que un pacto político, [buscamos] un gran acuerdo social, un gran acuerdo de unidad nacional donde nos involucre a todos los venezolanos sin excepción», señaló.
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Interlocución con el adversario: El dirigente reveló que VV está «tocando todos los sectores de la vida nacional, incluyendo a los que nos adversan». Esta apertura busca crear conciencia sobre la necesidad de recuperar una institucionalidad «sólida y fuerte», frente al esquema actual que calificó como «relativo y limitado».
La apuesta por el voto como solución
Para Alviarez, la salida a la crisis venezolana es estrictamente ciudadana y pasa por la validación de las urnas. El dirigente planteó la elección como una disyuntiva histórica para el venezolano: elegir entre una democracia plena o mantener la precariedad institucional.
«En la medida que haya un proceso electoral vamos a empezar a solventar los problemas del país, para que el venezolano decida qué es el destino que quiere», puntualizó el coordinador de organización.
La estrategia del reconocimiento
La postura de Alviarez refleja la intención de Vente Venezuela de posicionarse no solo como una fuerza de resistencia, sino como un actor capaz de liderar la reconstrucción del tejido social. Al hablar de un «acuerdo social» en lugar de un «pacto político», el partido intenta blindarse ante las críticas de «negociaciones a puerta cerrada», apelando a una legitimidad que incluya a gremios, sindicatos y sectores civiles, incluso aquellos identificados con el oficialismo.
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