En una entrevista concedida a NBC News, el mandatario afirmó que Teherán estaría interesado en negociar, pero insistió en que su gobierno no aceptará un pacto. Según el Pentágono, las fuerzas estadounidenses han atacado más de 15.000 objetivos dentro de Irán desde el inicio de la guerra. Pese al alto número de víctimas y a las repercusiones económicas globales, ninguna de las partes ha moderado su discurso
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que las condiciones actuales aún no permiten alcanzar un acuerdo con Irán que ponga fin al conflicto armado, mientras continúan las operaciones militares de Washington y de su aliado Israel contra la república islámica.
En una entrevista concedida a NBC News, el mandatario afirmó que Teherán estaría interesado en negociar, pero insistió en que su gobierno no aceptará un pacto mientras las condiciones no sean favorables. Trump también advirtió que Estados Unidos podría lanzar nuevos bombardeos contra infraestructuras iraníes, incluida la isla de Isla de Jark, principal punto de exportación petrolera del país.
Según el Pentágono, las fuerzas estadounidenses han atacado más de 15.000 objetivos dentro de Irán desde el inicio de la guerra, que comenzó hace más de dos semanas. Pese al alto número de víctimas y a las repercusiones económicas globales, ninguna de las partes ha moderado su discurso.
Trump también adelantó que las fuerzas estadounidenses podrían intensificar los ataques en la costa iraní cercana al Estrecho de Ormuz con el objetivo de restablecer el tránsito de petróleo. El bloqueo de ese paso marítimo, por donde circula aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de hidrocarburos, ha provocado un aumento significativo en los precios del crudo.
Mientras tanto, el nuevo líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, prometió mantener cerrado el estrecho. Sin embargo, Trump puso en duda su situación y aseguró desconocer si continúa con vida. El canciller iraní, Abás Araqchi, respondió que el dirigente se encuentra al mando del país pese a las informaciones de que resultó herido al inicio del conflicto.
Por su parte, el ejército israelí anunció una nueva serie de bombardeos en el oeste de Irán, en un contexto de fuertes declaraciones entre ambas partes. Los Guardianes de la Revolución Islámica calificaron al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de criminal y prometieron perseguirlo.
Las fuerzas iraníes también informaron haber lanzado ataques con drones contra objetivos en Israel, entre ellos instalaciones policiales y un centro de comunicaciones por satélite.
El conflicto comenzó el 28 de febrero tras un ataque conjunto de Estados Unidos e Israel que terminó con la vida del entonces líder supremo iraní, Alí Jamenei.
En medio de la guerra, algunas zonas de Teherán empezaron a retomar parcialmente la actividad cotidiana. Comercios, restaurantes y puestos del bazar de Tayrish reabrieron de forma gradual ante la cercanía del Noruz, el Año Nuevo persa.
Trump también propuso organizar una misión naval internacional para escoltar petroleros en el estrecho de Ormuz y garantizar el suministro energético global. El plan incluiría la participación de países como China, Francia, Japón, Corea del Sur y Reino Unido, aunque varios gobiernos aún analizan la propuesta.
Mientras tanto, nuevos misiles y drones fueron interceptados en países del Golfo como Baréin y Arabia Saudita, así como en Dubái.
De acuerdo con el Ministerio de Salud iraní, más de 1.200 personas han muerto desde el inicio de los ataques. Además, la agencia de refugiados de la ONU estima que hasta 3,2 millones de personas han sido desplazadas dentro del país a causa de la guerra.









