El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este viernes que las fuerzas estadounidenses llevaron a cabo nuevos ataques limitados contra Irán, dirigidos contra un sistema de defensa antiaérea que, según afirmó, destruyeron en cuestión de minutos.
«No quiero hablar de eso. Hacemos ataques menores, pero construyeron un pequeño dispositivo antiaéreo y lo destruimos en unos 15 minutos, quizá cinco», dijo Trump a los periodistas poco después de llegar a West Palm Beach, Florida, sin ofrecer más detalles sobre la operación.
Los medios estatales iraníes informaron de que se escucharon dos explosiones en la zona de Suza, en la isla de Qeshm, situada en el estratégico estrecho de Ormuz, una vía marítima clave para el transporte mundial de petróleo.

Asimismo, Trump calificó la acción militar de «menor», sin precisar cuándo se produjo ni aportar detalles sobre los daños causados.
Diferentes medios, como el Wall Street Journal han reportado que Estados Unidos ha continuado con ataques menores y focalizados en infraestructura de defensa en la isla iraní desde hace semanas y el objetivo central sería debilitar la infraestructura que la República Islámica utiliza para mantener control sobre el estrecho de Ormuz.
Trump niega bajas de EE.UU. en la guerra
Por otro lado, Trump aseguró que su país no ha perdido soldados en los últimos seis o siete meses de conflicto con Irán, una afirmación que contradice los registros públicos del Pentágono, que contabilizaban 23 militares estadounidenses muertos desde el inicio de la guerra a finales de febrero.
«No hemos perdido un soldado, en los últimos seis o siete meses», dijo Trump a periodistas cuando actualizaba la situación de la guerra en Medio Oriente.
El propio Trump ha participado en ceremonias militares para recibir los restos de soldados fallecidos durante la guerra.

El 7 de marzo acudió a la base aérea de Dover, en Delaware, para rendir honores a seis militares muertos en un ataque iraní con drones contra una instalación estadounidense en Kuwait.
El 22 de julio volvió a Dover para asistir a la transferencia solemne de los restos de otros cuatro militares estadounidenses muertos en ataques iraníes en Jordania e Irak.
De acuerdo con el registro público del Departamento de Defensa, de los 23 fallecidos desde el comienzo de la guerra, 11 murieron por fuego enemigo y otros 12 en circunstancias no hostiles, incluidos accidentes y enfermedades. EFE










