La ONG SOS Orinoco reveló este jueves el “antes y después” de la minería en la Amazonía venezolana a través de una serie de imágenes satelitales que evidencian el impacto de la transición de la minería formal a la actividad ilegal en la región Guayana.
En una publicación en su cuenta de X, la organización ambientalista sostuvo que la destrucción observada en la Amazonía-Guayana no fue producto del azar ni de la pérdida de control del régimen chavista, sino el resultado de una política que favoreció la expansión de la minería ilegal tras el desmantelamiento de proyectos formales.
Las imágenes comparan el estado de una misma zona en distintos momentos: en 2006, cuando aún operaban infraestructuras vinculadas a concesiones mineras legales, y en 2024, cuando el área aparece severamente degradada, con pérdida de la cobertura vegetal, erosión del terreno, presencia de excavaciones y lagunas producto de la actividad extractiva no regulada.
De acuerdo con la ONG, en el pasado existieron proyectos como los de Gold Reserve y Crystallex, además de operaciones estatales como la Compañía General de Minería de Venezuela (Minerven), que fueron posteriormente expropiadas o abandonadas, lo que provocó a la expansión de la minería informal.
SOS Orinoco afirmó que la creación del Arco Minero del Orinoco en 2016 marcó un punto de inflexión en la región, al impulsar un modelo extractivo que, según su denuncia, derivó en la presencia de grupos armados irregulares y redes criminales vinculadas a la explotación de oro.
La organización también incluyó un mapa de la zona de Las Claritas, estado Bolívar, que mostró la expansión de la actividad minera en los últimos años, así como áreas de intervención donde antes operaban infraestructuras industriales y que hoy presentan altos niveles de degradación ambiental.
En otra de las imágenes, se presentó una estimación sobre la distribución de los ingresos generados por la minería ilegal, señalando que una parte mayoritaria sería captada por jerarcas militares y civiles del régimen chavista, seguida por grupos irregulares, mientras que porciones menores corresponderían a ingresos fiscales y al Banco Central de Venezuela (BCV).
SOS Orinoco señaló que la Amazonía venezolana enfrenta un proceso de transformación acelerada asociado a la minería ilegal, con impactos ambientales significativos y una reconfiguración del control territorial en zonas estratégicas del sur del país.














