SOS Orinoco denuncia en la Unesco la expansión de la minería ilegal en el Parque Nacional Canaima

SOS Orinoco denuncia en la Unesco la expansión de la minería ilegal en el Parque Nacional Canaima

Durante el tercer día de sesiones del Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco, un informe sobre la situación del Parque Nacional Canaima encendió las alarmas internacionales al revelar el avance descontrolado de la minería ilegal en la zona y señalar las maniobras del Estado venezolano para frenar el escrutinio técnico internacional.

De acuerdo con la denuncia presentada por la ONG SOS Orinoco, las autoridades han catalogado la actividad extractiva como un «fenómeno marginal» e intentado atribuir sus consecuencias a las sanciones financieras externas, al tiempo que bloquean sistemáticamente la llegada de una Misión de Monitoreo Reactivo de la Unesco.

Destrucción de bosques vírgenes y tepuyes

La falta de fiscalización efectiva en el área protegida ha permitido que la devastación ambiental alcance proporciones críticas, afectando ecosistemas milenarios y únicos en el planeta.

  • Expansión acelerada: La huella minera dentro del parque nacional ya abarca 1.852 hectáreas.

  • Pérdida reciente: Se registró la destrucción de 300 nuevas hectáreas, de las cuales 72 corresponden a bosque virgen al pie del tepuy Chimantá.

Amenaza directa al embalse del Guri y al clima

El impacto del extractivismo en Canaima trasciende el daño ecológico superficial, convirtiéndose en una amenaza estructural para la estabilidad energética y los compromisos climáticos internacionales de Venezuela.

Por un lado, el arrastre masivo de sedimentos a través de los ríos Cuquenán y Caroní desemboca de manera directa en el embalse de Guri. Esta colmatación progresiva reduce la capacidad de almacenamiento de la represa, comprometiendo la generación del sistema hidroeléctrico que abastece a gran parte del país.

Por otro lado, la deforestación y la degradación de los suelos están alterando de forma drástica el balance ecológico: los densos bosques de Canaima, que históricamente actuaron como sumideros naturales de carbono, se están transformando en fuentes emisoras de gases de efecto invernadero, lo que representa un claro retroceso en los compromisos ambientales de la nación de cara a la Cumbre del Clima (COP30).

Comparte esta noticia: