Los habitantes del sector Nueva Vía, perteneciente a la parroquia Chiquinquirá, atraviesan una situación crítica que pone en riesgo su salud: desde hace tres años, el colapso de las tuberías de aguas servidas ha transformado las calles en focos de infección, impidiendo que los vecinos puedan siquiera disfrutar de un momento de descanso frente a sus hogares.
La problemática se ha vuelto insoportable para más de 20 viviendas de la zona. Según denuncian los afectados, el sistema de alcantarillado se encuentra totalmente obstruido, lo que provoca que los desechos rebosen constantemente, especialmente cuando llega el suministro de agua potable o durante las lluvias.
Lo que antes era una comunidad de puertas abiertas, hoy es un vecindario de ventanas cerradas para intentar mitigar el hedor.
“Esto todo el tiempo huele mal. A las personas de tercera edad deben de mantenerlas encerradas en sus casas porque esos olores pueden hasta provocar enfermedades. Eso es siempre que se deben meter para adentro porque huele demasiado”, declaró José Ramirez, ciudadano habitante de esta zona.
Promesas rotas y falta de respuestas
A pesar de que los vecinos aseguran haber conversado con diversas autoridades y gobernantes que han visitado la zona, las soluciones no llegan. El sentimiento de abandono es generalizado en el sector, donde ven con frustración cómo los técnicos no solvetan nada.
“Vienen a ver y se van sin destapar las cañerías. Nadie nos hace caso. Uno habla y habla y habla. Vienen a ver y se van. Todas las casas están afectadas desde allá arriba hasta acá”, afirmó la ciudadana Gladis Machado.
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