Sadio Garavini Di Turno: Un proceso inédito e irreversible

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Sadio Garavini Di Turno: Un proceso inédito e irreversible

En efecto, tanto en la National Security Strategy, como en la National Defense Strategy de los EEUU, recientemente publicadas, por primera vez en muchos años, el hemisferio occidental está en el primer lugar de las prioridades regionales

En Venezuela estamos viviendo un proceso de cambio inédito. No hay en la historia moderna algo similar. Se trata de un proceso activado por una acción externa, que avanza pausadamente en el marco de un plan que prevé tres fases: estabilización, recuperación y transición política. Pero no se trata de etapas temporales, sino que se solapan en el camino. Es un proceso complejo que tiene y tendrá altibajos, crisis, retrocesos y aceleraciones. Las expectativas en cuanto a los tiempos del cambio son muy altas. Para evitar desmoralizaciones innecesarias, prematuras y deletéreas, hay que reducirlas. “Calma y cordura” y “sin prisa, pero sin pausa”, deberían ser los lemas del proceso.

Hay quienes temen y otros que desean que el proceso se estanque con las primeras dos fases y que el actual interinato, quizás con algunos retoques, se vuelva estable. Las elecciones parlamentarias de “mid term” en Estados Unidos del próximo noviembre, donde se renueva la totalidad de los miembros de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado y que generalmente favorecen a la oposición, hacen creer a muchos que una eventual mayoría demócrata en el Congreso reduciría la presión sobre el interinato, favoreciendo su permanencia. Al respecto, es relevante notar que Venezuela es uno de los muy escasos temas de política exterior donde hay un consenso bipartidista. Lo cual está ampliamente demostrado, entre otras cosas, por la conducta de los senadores demócratas en la interpelación del Secretario de Estado Marco Rubio por la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, al presionar y tratar de precisar a Rubio para que definiera los tiempos de la transición política.

También el apoyo bipartidista al proceso venezolano se evidencia claramente en las reuniones mantenidas por María Corina Machado y su equipo asesor en las comisiones de política exterior, tanto del Senado como de la Cámara. Por tanto, se puede afirmar que el proceso de cambio, además de inédito, es irreversible, tanto por las mencionadas razones de política interna en Estados Unidos, pero sobre todo por razones geopolíticas. En efecto, tanto en la National Security Strategy, como en la National Defense Strategy de los EEUU, recientemente publicadas, por primera vez en muchos años, el hemisferio occidental está en el primer lugar de las prioridades regionales y se reafirma la Doctrina Monroe, particularmente en todas las regiones bañadas por el llamado, “mediterráneo americano”: México, Centroamérica y el gran Caribe. También me parece evidente que la fórmula de presión de EEUU es la llamada diplomacia coercitiva, descrita por Robert Gates en su importante libro: “Exercise of Power” (Subtítulo: “American Failures. Successes, and a new Path Forward in the Post–Cold War”). Fórmula que se basa en advertencias y amenazas muy creíbles, porque basadas en una previa acción de fuerza exitosa.

En conclusión, considero que, tomando en cuenta la política interna de los EEUU y las condicionalidades geopolíticas, el proceso de cambio, con la culminación de la etapa de transición política, a través de unas elecciones limpias y transparentes, no puede ir más allá del final de la actual presidencia Trump. El proceso puede terminar antes, pero no después.

@sadiocaracas

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