Ramón Guillermo Aveledo: Para el hombre común desorientado

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Ramón Guillermo Aveledo: Para el hombre común desorientado

La Universidad Monteavila realizó jornadas de historia en homenaje a su Rector fundador, Enrique Pérez Olivares. Allí escogí revisar su gestión como Ministro de Educación.

Cuando el Presidente Rafael Caldera lo designa es un profesor de Derecho Administrativo y Derecho Mercantil de treinta y nueve años de edad en la Universidad Central donde se graduó antes de hacer postgrados en Italia y Decano de su Facultad.

Sustituye a Héctor HernándezCarabaño, a quien rinde homenaje en su primera Memoria y Cuenta ante el Congreso en marzo de1972 y no duda en calificar de “ilustre antecesor” en la última, cuando ya concluye el quinquenio.

Hernández Carabaño (1921-2013) es, en efecto, una figura muy distinguida y respetada del siglo XX venezolano por su trayectoria en las actividades pública, privada y académica.

El cuadro político y social de un gobierno sin mayoría parlamentaria que era el primero democráticamente alcanzado por un partido desde la oposición, revestía cierta complejidad.

La política de pacificación, así como había significado apertura hacia la reconciliación y la incorporación al sistema democrático de sectores que se habían separado de él al optar por la lucha armada en los tempranos años sesenta, tenía las secuelas de discusiones y desmembramientos en la izquierda derrotada en su aventura violentista. La mayoría había decidido el camino de la paz democrática, pero otros se resistían a cambiar.

En 1966 el PCV vive la separación del Partido de la Revolución Venezolana (PRV) que en los setentas tuvo una fachada legal en Ruptura.

Tras la legalización del PCV en 1969, siguió el debate interno entre la dirección ortodoxa y quienes fundarían el MAS en enero de 1971 y después, previo a las elecciones de 1973, con otros que crean Vanguardia Comunista.

En el seno del MIR, la otra organización política participante en la lucha armada del FLN-FALN, también persiste el debate que genera sucesivas separaciones. Primero los que se incorporan a la lucha democrática en el PRIN desde 1968, Bandera Roja fundado en 1970, Organización de Revolucionarios (OR) cuyo brazo legal será la Liga Socialista y la contienda en el seno de las siglas sobrevivientes, entre el MIR-Américo que mutó en Nueva Alternativa y el MIR-Moleiro que se fusionará con el MAS.

Las universidades eran escenario importantísimo para la lucha y la acción política de la izquierda,así como vivero de su creación intelectual así que, predeciblemente, serían también teatro de sus contradicciones. Influencias como el Mayo Francés de 1968 y el pensamiento del filósofo y sociólogo alemán radicado en Estados Unidos Herbert Marcuse, cuya teoría crítica importaron a Venezuela profesores universitarios, inspiraría la llamada “renovación académica” con impacto
especialmente significativo en las universidades Central (UCV) y del Zulia (LUZ). El malestar universitario contagió a otras universidades nacionales autónomas como la de Los Andes (ULA) donde la Juventud del MIR era primera fuerza y Carabobo (UC).

En ese clima, sin rostro, en Caracas empiezan a aparecer graffitti de corte anarquista del “Poder Joven” y se multiplican las protestas de una Federación de Estudiantes de Educación Media carente de representatividad formal dirigida por militantes de la JC (luego J-MAS) con consignas especialmente agresivas contra el Ministro de Educación.

En la Ciudad Universitaria de Caracas y en las residencias estudiantiles de la ULA seguían reductos de la fracasada lucha armada. En octubre de 1969, mediante la operación militar-policial denominada “Canguro”, el gobierno inició una intervención de la UCV que continuó en la reforma a la Ley de Universidades, la designación de autoridades universitarias provisionales y la continuación de conflictos.

Así estaban las cosas cuando Caldera designa en Educación a Pérez Olivares. A él tocará lidiar con ese comprometido cuadro en las universidades para recuperar la convivencia en esas casas de estudio a las que el Presidente se sentía tan ligado y llevar adelante el programa de reforma educacional profunda con el que el gobierno de Caldera estaba comprometido. Con espíritu de diálogo y vocación transformadora, de una y otra tarea tareas salió airoso.

La reforma educativa emprendida fue ambiciosa y para nada improvisada. Con signo doctrinario claro desde la promesa electoral, guiada con sentido de Estado por el IV Plan de la Nación.Universalizar progresivamente el pre-escolar, llevar a nueve años el mínimo educativo nacional, ciclo básico común, ciclo diversificado; democratizar, diversificar y regionalizar la educación superior, transformar la educación de adultos, disminuir la desigualdad en la educación rural, ampliar la educación especial, programa nacional de lectura, teleducación, aprovechamiento inteligente de la cooperación internacional.

Al final más planteles, más docentes mejor atendidos, más estudiantes a todos los niveles y cada año más presupuesto. Leer las tres memorias y cuenta presentadas por Pérez Olivares al Congreso impresiona por la visión, el sentido de servicio nacional y el rigor para pensar y hacer.

“Es necesario resumir tu historia para el hombre común desorientado” escribió mi paisano Alirio Ugarte Pelayo en su “Canto Irregular a Venezuela”.

Hoy necesitamos repasar esas páginas para afrontar con confianza en nosotros mismos

 

Ramón Guillermo Aveledo

 

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