¿Qué hacen en Miraflores?

¿Qué hacen en Miraflores?


 
 Apenas ha pasado un mes de 2022, pero por los vientos que soplan el país sigue a la deriva. No importa el show que monten en la Asamblea Nacional oficialista con eso de escuchar una memoria y cuenta, porque de sobra se sabe que todo lo que allí se enumera es mentira. Ni siquiera pueden adjudicarse los “progresos” económicos porque todo apunta a que los resultados no fueron parte de una política diseñada desde un alto gobierno.

 

 

Y se dice así, en genérico, porque, aparte de repartir tierras en zonas mineras, ocuparse de los cargueros que llegan de Irán o mandar soldados a que apoyen a los subversivos amigos en las zonas fronterizas, no se ve que desde la sede del gobierno se haga más nada que al menos vaya en beneficio de la gente. Aquí en Venezuela hace tiempo que todo se resuelve a realazos, el que los tenga.

 

 

¿Que hay graves problemas en la infraestructura de salud? ¿Que más de 90% de las instalaciones de aquella misión fantasmagórica llamada Barrio Adentro está abandonada? Eso no es problema del ministerio encargado ni mucho menos de la Presidencia. Si el venezolano no tiene cómo comprarse un seguro en dólares que incluya hasta la atención primaria, que resuelva de cualquier otra manera, pues al parecer el mandato constitucional de garantizar la salud no lo asume nadie.

 

 

¿Ninguno de los servicios públicos funcionan? ¿No hay agua por tuberías ni electricidad? Pues los de Miraflores alaban la iniciativa de unos cuantos alcaldes y algunos ciudadanos con conocimientos que se han puesto a abrir pozos a diestra y siniestra. Seguro les agradecen que les quiten de las manos ese problema tan fastidioso a Hidrocapital, y si de paso cada quien se compra su planta eléctrica, todo resuelto.

 

 

¿Los pensionados, los jubilados y los empleados públicos se quejan de los bajos salarios? ¡Qué más da!, si los expertos del Ejecutivo chavista se encargan de rebajar las jornadas laborales para que todo el mundo tenga tiempo de rebuscarse. Total, la poca empresa privada que queda en pie se ha dedicado con mucho sacrificio a equilibrar un poco lo que es el mísero sueldo mínimo con los bonos en dólares que los adalides rojitos de la economía están dejando circular a un precio “amarrado”.

 

 

Y así se podrían seguir enumerando temas en los que poca o nula intervención del gobierno existe para enderezar los entuertos o resolver problemas. El aparato, la burocracia chavista está ahora, más que nunca, de adorno, muchos solo dedicados a hacer crecer los índices de corrupción. No hay política que se discuta, no hay solución que se plantee, no hay directrices, sino un gran sálvese quien pueda.

 

 

Y al final, son los ciudadanos los que tratan de sacar la cabeza para no ahogarse, mientras ellos pescan dólares en ríos revueltos.

 

 

Editorial de El Nacional

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