El fútbol del Viejo Continente está listo para levantar el telón de una nueva e ilusionante campaña este miércoles 12 de agosto cuando el París Saint-Germain, flamante bicampeón de la Champions League, y el Aston Villa, club que grabó su nombre en el trofeo de la Europa League se midan en la tradicional Supercopa de Europa a las 3:00 p.m. en el estadio del Red Bull Arena de Salzburgo, Austria.
Por el bicampeonato
Hace un año, el PSG tuvo que llegar hasta la tanda de penales para deshacerse de otro club inglés, el Tottenham (2-2, 4-3), y alzar este trofeo que enfrenta a los vencedores de la Liga Europa y la Liga de Campeones y buscará convertirse en el segundo equipo de la era moderna en retener la Supercopa, después del Real Madrid (2016 y 2017).
Por su parte, el equipo inglés quiere volver a saborear las mieles del triunfo luego de ganar este trofeo en 1982, tras superar al Barcelona en doble partido.
Recuperación de sus figuras
Para el técnico parisino Luis Enrique, que ha ido recuperando por oleadas a su plantilla en las últimas semanas a medida que regresaron de vacaciones los mundialistas, comienza una nueva temporada maratoniana, en la que su equipo no tiene intención de dejar la más mínima migaja a sus rivales.
El reto se complica todavía más este año, con una vuelta a la competición más tardía para los jugadores que disputaron el Mundial 2026 hasta su último fin de semana (18 y 19 de julio), como es el caso del campeón español Fabián Ruiz o de los franceses Bradley Barcola, Ousmane Dembélé y Désiré Doué.
Estos últimos no regresaron al campus del PSG en Poissy hasta el lunes: nada garantiza, por tanto, su presencia el miércoles en Austria.
Otros internacionales, como los portugueses João Neves, Vitinha y Nuno Mendes, o el brasileño Marquinhos, retomaron los entrenamientos hace una semana.
Estos cuatro jugadores incluso pudieron tener algo de tiempo de juego, con media hora disputada el sábado en el amistoso contra el Manchester United (1-1) en Gotemburgo (Suecia).
Árbitró somalí pitará la final por primer vez
Privado de su sueño de arbitrar en el Mundial 2026 tras haber sido rechazada su entrada en Estados Unidos en junio, el árbitro somalí Omar Artan fue invitado por la UEFA para dirigir el miércoles la final de la Supercopa de Europa entre el París SG y el Aston Villa.
Antes de que comenzara la Copa del Mundo, el árbitro de 34 años se vio bajo los focos mediáticos después de haber sido rechazado a su llegada al aeropuerto internacional de Miami, pese a formar parte del grupo de árbitros seleccionados por la FIFA para el torneo.
«Ha sido una época muy difícil», reconoce Omar Artan en una entrevista publicada en la página web de la UEFA.
«Mucha gente me muestra su simpatía, porque cuando ha trabajado durante muchos años para llevar a cabo un proyecto y al final no puedes hacerlo, es muy duro», añade.
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