El padre del preso político argentino en Venezuela, Germán Giuliani, falleció este viernes, según confirmó la activista y defensora de derechos humanos, Elisa Trotta.
“En menos de 24 horas hemos recibido dos noticias desgarradoras, ambas ligadas a los presos políticos en Venezuela. Primero, la muerte de Víctor Quero, a quien su madre no pudo despedir. Ahora, la muerte de Carlos Giuliani, a quien su hijo, secuestrado todavía por el régimen de Delcy Rodríguez, tampoco pudo despedir”, publicó la fundadora del Foro Argentino por la Defensa de la Democracia a través de su cuenta en X.
La tragedia volvió a tocar las puertas de las familias de los presos políticos en Venezuela. Este viernes se confirmó el fallecimiento de Carlos Giuliani, padre del abogado argentino Germán Giuliani, quien permanece recluido en el país desde mayo de 2025. La noticia fue difundida por la activista y defensora de derechos humanos Elisa Trotta, quien lamentó que el deterioro de la salud de Carlos fuera acelerado por la angustia de la detención de su hijo.
El costo humano de la espera
La fundadora del Foro Argentino por la Defensa de la Democracia (FADD) vinculó este hecho con la reciente conmoción generada por el caso de Víctor Hugo Quero, trazando un paralelismo sobre la imposibilidad de las familias de despedirse debido a la persecución política.
“Murió sin poder abrazar de nuevo a su hijo. Murió esperando verlo libre”, sentenció Trotta a través de sus canales oficiales.
Según allegados a la familia, la vitalidad de Carlos Giuliani se vio seriamente comprometida tras la captura de Germán, un proceso marcado por la incertidumbre y la gravedad de los cargos imputados.
Un caso con repercusión internacional
Germán Giuliani fue detenido el 21 de mayo de 2025 bajo acusaciones de presunto terrorismo y narcotráfico, cargos que han sido rechazados por organizaciones internacionales y por el propio foro que dirige Trotta. Su caso ha sido un punto de fricción en la agenda de derechos humanos entre Argentina y Venezuela, especialmente bajo la gestión de la administración de Delcy Rodríguez.
Con la muerte de Carlos, se suma una nueva víctima indirecta a la lista de familias que colapsan ante la espera de justicia, subrayando que las consecuencias de la prisión política trascienden los muros de los centros de reclusión.










