Con Argentina pasa lo mismo que con Alemania. Cultos, metódicos, organizados y civilizados, para decirlo con los lugares comunes de rigor, los alemanes eligieron canciller a Adolfo Hitler a través del voto popular. El de Argentina, siendo el pueblo más lúcido de la América Latina, el mejor equipado intelectualmente y, por tanto, el más consciente, dador de una serie de figuras destacadas universalmente en los más disímiles ámbitos, desde la literatura a la religión, fue víctima de seis golpes de Estado en el período que va de 1930 a 1984, de una dictadura militar de las más feroces y sangrientas en los años 70 y 80 y de una de las expresiones fundamentales del populismo latinoamericano, el peronismo, cuya huella se mantiene hoy en día a pesar de haber recibido el pasado domingo un golpe con la derrota de Daniel Scioli.
De Perón a Menem y los montoneros
Con su carga populista, el discurso de redención de los descamisados, la aplicación masiva de políticas sociales, el fortalecimiento de los sindicatos, sus posturas antiimperialistas, sus veleidades fascistas y la creación de «un aparato semitotalitario de captación, control y represión» tal y como lo asienta el sociólogo marxista Marcos Kaplan, la pareja Perón-Evita se convirtió en una leyenda, capaz de trascender en el tiempo sorteando todos los avatares, incluyendo la vuelta del general al poder, ya anciano y luego con Isabelita (su segunda esposa), derrocada por los militares.
Una relación íntima
Luego de la crisis de comienzos de siglo vendrían los Kirchner, quienes reimplantaron un peronismo de izquierda y sostuvieron un acercamiento íntimo en lo personal y en lo ideológico con el gobierno de Hugo Chávez. Durante el mandato de Néstor Kirchner y los dos de su esposa, Cristina, se produjeron enfrentamientos con factores de poder como los medios de comunicación y los productores agropecuarios, aun cuando algunos críticos de la gestión matrimonial (2003-2010) señalen que si bien abjuraron de las políticas neoliberales y aplicaron un programa de políticas sociales y de redistribución, que llevó a Hebe Bonafini, titular de las Madres de la Plaza de Mayo, a advertir que «Cristina ha superado a Eva Perón», en el fondo dejaron intacta a la derecha económica y a sus grandes intereses.
Macri y el populismo en jaque
Ahora, con la elección de Mauricio Macri la complicidad entre los gobernantes de ambos países (Maduro continuó la política de Chávez aunque con las arcas vacías) no solo cambiará radicalmente, sino que desde ya el presidente electo ha advertido que uno de sus primeros viajes al exterior será a La Asunción, Paraguay, donde se realizará la Cumbre de Mercosur, en la cual se plantearía la cláusula democrática por la prisión de Leopoldo López.
@rgiustia
Por Roberto Giusti
El Universal











