¿Quién será el candidato opositor?
marzo 3, 2013 10:16 am

Capriles debe invitar a todos a participar con él. Abrir su campaña a quienes no le son cercanos…

Mucha gente se pone nerviosa cuando se presentan pugnas entre partidos o líderes opositores que se supone deben estar unidos para enfrentar a su real adversario. Entiendo la inquietud, bajo la perspectiva de que no existe ninguna posibilidad de que la oposición pueda provocar un cambio si no trabaja unida por ese objetivo.

 

Pero debo decir que la búsqueda de la unidad no puede partir de castrar el derecho que tienen las fuerzas políticas de expresarse, opinar y criticar, como tampoco se puede criminalizar a aquellos líderes que ofrecen sus nombres como alternativa para representar a la oposición en una potencial elección sobrevenida.

 

De eso se trata la democracia, de participar y tener derecho a proponer, expresarse y disentir. Nada ni nadie tiene derecho a coartarlos con el argumento de un consenso obligatorio. Lo obligatorio es la unidad en la lucha, no pensar igual.

 

Que haya diferencias es lo normal en un grupo democrático y es lo que se contrapone al autoritarismo. La democracia no es un sistema de consensos. Es un sistema para dirimir el disenso, donde el único consenso necesario es alrededor de las reglas de juego para dirimirlo.

 

Una vez aclarado que no veo problema en que haya líderes y partidos opositores exigiendo discusión alrededor de quién debe ser el candidato y cómo debe elegirse, lo que si debe estar claro es que ese mecanismo tiene que cumplir una condición básica.

 

El resultante de esa selección tiene que ser aquel que tiene el mayor respaldo de la base opositora, pues cualquier selección contradictoria, basada en otros intereses, sería inaceptable, inviable y explosiva.

 

Cuando el tiempo lo permite, el mecanismo óptimo son las elecciones primarias. Pero no siempre son posibles. Cuando hay que buscar un mecanismo alternativo, la condición fundamental de ese sistema subóptimo es que tienda al mismo resultado de la elección.

 

Cuando las preferencias entre candidatos están divididas en partes similares, los riesgos del proceso de selección aumentan y sólo las elecciones dirimen adecuadamente el disenso. Pero cuando hay una preferencia marcada, evidente y obvia, usualmente los mecanismos alternativos sirven para validar lo que todos saben.

 

La realidad actual dentro de la oposición no da para esperar un conflicto real o una división peligrosa. Todos los aspirantes tienen derecho pero sólo uno tiene el respaldo popular y la diferencia es tan estrambótica que mata cualquier peligro, pues sería suicida para los otros grupos desconocerlo.

 

La encuesta Datanálisis nacional terminada en campo el 8 de febrero arrojó los siguientes resultados: ¿quién es el principal líder de la oposición? Henrique Capriles 72%, todo el resto de los mencionados por debajo de 2%. La pregunta de quién debería ser el candidato es equivalente a la anterior.

 

Con una diferencia de esta magnitud, donde la brecha se ubica en 70 puntos a favor de Capriles y el resto de los líderes no superan el error muestral, la definición del candidato opositor puede tener debate pero no jaleo.

 

Con este respaldo, si Capriles quiere ser el candidato no habría ninguna posibilidad de que alguna maniobra política lo evitara sin una ruptura desequilibrada a favor de lo que la gente quiere.

 

La participación de Capriles como candidato, representando la preferencia concentrada de la masa opositora, depende más de su decisión personal que de acuerdo alguno. En todo caso, pese a esa fuerza, Capriles debe invitar a todos a participar con él.

 

Abrir su campaña a quienes no le son cercanos y lograr que ese apoyo masivo de la masa opositora hacia él se convierta también en una integración institucional. No lo logró antes, pero será su reto ahora, porque la batalla que viene es más dura, compleja y peligrosa.

Luis Vicente León

@luisvicenteleon