¡Qué suerte la de Capriles!
junio 1, 2013 6:42 am

Capriles brindó con champán enBogotá, al comprobar la verdad que había aprendido Chávez: nada mejor enpolítica que la suerte y la torpeza de los enemigos. A Capriles lo acusaban losradicales de la oposición de no dar el paso decisivo, organizar la movilizaciónhacia Miraflores, jugárselo todo a una sola carta, y en esas circunstanciasDiosdado, Jaua y Maduro transformaron un viaje rutinario en noticia mundial.

 

Jaua, Maduro y Diosdado imitan elestilo bravucón de Hugo Chávez. Chávez vejó al rey de España, a los presidentesde México, Colombia, Chile, Estados Unidos, amenazó a Álvaro Uribe con enviarletropas a la frontera, ordenó un bloqueo contra Colombia similar al que le aplicaEstados Unidos. Al final, por necesidad, colombianos y venezolanos secomportaron con prudencia, como también sucederá hoy y todo terminará con unfavor hecho a Álvaro Uribe, pues se ha puesto en ridículo al principaladversario de Uribe, el presidente Santos.

 

Venezuela anda a la búsqueda dedólares, mientras que Colombia produce 1 millón de barriles diarios de petróleoy ha firmado un tratado de libre comercio con Estados Unidos y otro ahora conlos países del Pacífico: México, Perú, Chile, y algunos de Centroamérica, unbloque comercial que desafiará el proteccionismo de Mercosur, abierto a lasinversiones, con un poder económico similar al de Brasil.

 

El estilo de Chávez no le cuadraa Maduro. Chávez, además de la grosería, permitía que Santos lo llamase sunuevo mejor amigo y ayudaba a intentar pacificar a las FARC. Santos juzga aMaduro un segundón. Maduro embistió con los ojos cerrados; como respuesta, unministro colombiano le recordaba a Miraflores que si no pagaba Colombia noenviaría comida hacia Venezuela.

 

Diosdado y Jaua poseen su propiaagenda, no apuestan por que Maduro termine su mandato aunque los tres sepan quecualquier división del chavismo les costaría el poder, representan una trinidadforzosa y mal avenida.

 

Santos busca su reelección enlucha con Uribe, un enfrentamiento que divide a Colombia. Uribe quiere acabarcon el proceso de paz con las FARC y acusa a Santos de ser un instrumento delchavismo, cosa que la pelea con Maduro contradice.

 

¡A Maduro le inocularon el virusde la bobería! Deja de lado los intereses reales de Venezuela, que lleva 14años guiada únicamente por un proyecto político. Colombia será tan prósperacomo México o Panamá, y progresará mucho si supera la guerra con las FARC.

 

Venezuela carece de un plan decrecimiento. Santos tiene una estrategia económica y política exitosa. A Madurola realidad petrolera le baja los humos con los empresarios y con lasmultinacionales; ha firmado tres acuerdos con empresas chinas, francesas ynorteamericanas; modificó la política petrolera de intransigencia de Chávez.Todas las bravuconerías no disimularán la realidad, el giro hacia la derechaque tanto critican los radicales chavistas.

 

Y el colmo de las desgracias, elfalso dramatismo de Jaua, Maduro y Diosdado Ocariz lo contesta con un chiste,dice que regresará de Bogotá con las maletas cargadas de papel higiénico. Diosmío, ¡qué torpeza!

 

Maduro cambia la políticaeconómica de Chávez, pero habla como Robespierre, sólo que por alguna extrañarazón le aguantan, igual que a Chávez, todas las majaderías fuera de Venezuela.Quizá lo hagan porque saben el fin de la historia. Venezuela, en vez deconvertirse en una potencia, se arruina aceleradamente.

 

Fausto Masó