Primarias y elecciones 2024

Primarias y elecciones 2024

 

 

El gobierno Maduro ha inhabilitado a María Corina Machado, Henrique Capriles y Freddy Superlano, tres de los principales candidatos, que están en campaña para las elecciones primarias de la oposición democrática, previstas para el 22-10-2023, cuando se escogería el candidato para enfrentar a Maduro en las elecciones presidenciales del 2024. En Venezuela, el régimen decide quien puede o no puede ser candidato de la oposición. Además, ha forzado la renuncia de todos los miembros del Consejo Nacional Electoral y la Asamblea Nacional (AN) madurista está por elegir un nuevo árbitro electoral, con la relevante participación en el proceso, de la esposa de Maduro. Para colmo, el presidente de la AN, en un iracundo discurso, calificando a Europa, como “asesina” e “imperial”, ha anunciado que no se permitirá la presencia de la observación electoral de la Unión Europea. La conducta del régimen demuestra fehacientemente que en Venezuela el camino electoral, por sí solo, no sirve para el cambio de gobierno. Es evidente que el régimen, “por ahora”, no tiene ninguna intención de entregar el poder por la vía electoral.

 

 

Las primarias, además de elegir a un candidato y vocero unitario de la oposición, pueden servir para movilizar y entusiasmar una oposición desmotivada, organizar los partidos, promover y fortalecer liderazgos y atraer los chavistas decepcionados. También, sirven para apoyar, organizar y coordinar la espontánea protesta social por el desastre socioeconómico y de los servicios públicos y exigir condiciones electorales aceptables para las presidenciales del 2024. Todas las transiciones de un gobierno autoritario a uno democrático en el último medio siglo, como España, Polonia, Chile, Sur África, Nicaragua, Brasil, entre otras, se han dado por una combinación eficiente de presiones nacionales e internacionales. Por tanto, el camino electoral debe ser acompañado de un aumento de las presiones internas y externas.

 

 

Las sanciones deben continuar y aumentar, especialmente las personales y deben ser ampliadas a los familiares de los dirigentes del régimen. Europa y España en particular, deben actuar más al respecto. Ahora es el momento adecuado, en 2017, las masivas manifestaciones y la fuerte presión interna fue reprimida, con saldo de muertos, presos y exiliados, pero la presión externa apenas empezaba. En el 2019, en cambio, cuando la presión externa se incrementó considerablemente, la oposición, también por cansancio, bajó la guardia interna y confió demasiado en la acción externa. El apoyo internacional es absolutamente necesario, pero no es suficiente.

 

 

Buena parte de las principales cabezas del régimen, al perder el poder, arriesgarían la cárcel interna y/o externa, por eso es fundamental entender que el régimen no va a permitir elecciones libres, si no hay también garantías personales e institucionales, para por lo menos un sector del régimen. Recordemos las negociaciones en Sur África, de Mandela con de Clerk, que se quedó como vicepresidente. Y el Apartheid fue un régimen claramente criminal y asesino. También Pinochet, al entregar la presidencia, permaneció como Comandante General del Ejército y posteriormente senador de por vida. En la Nicaragua de 1990, Ortega logró que su hermano Humberto mantuviera el mando de las FFAA, durante el gobierno democrático de Violeta Chamorro. “Historia Magistra Vitae” y a buen entendedor pocas palabras.

 

 

Sadio Garavini

@sadiocaracas      

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