No es Falcón, es Lara
julio 13, 2013 7:02 am

Los ataques que desde el poder central se hacen al gobernador del estado, Henri Falcón, no son contra él, son contra la región que lo eligió y que es la perjudicada con las agresiones. Esos golpes, un desconocimiento de facto, son también contra la Constitución, la misma que se ufanan de defender quienes la invocan cuando les conviene, pero la ignoran o la manipulan con ayuda judicial, cuando se atraviesa en el camino de su pretensión de hacer lo que sea para controlarlo todo.

 

Desde hace rato en la Asamblea Nacional, uno de los diputados de menos prestigio ha asumido personalmente, o le fue asignada por el libretista, la campaña contra Falcón. El aguacero de acusaciones, con más adjetivos que pruebas y más imputaciones propagandísticas que ánimo de conocer la verdad, ha sido rebatido por el gobernador de Lara una y otra vez, tanto en la comisión parlamentaria –asumida por su titular como un pelotón de fusilamiento- como ante los medios de comunicación. Pero el discurso acusatorio sigue como si nada, impermeable a toda argumentación. Su ánimo no es investigar si no condenar. Así ya ha sido decidido, porque Falcón no tiene perdón. Lo detestaban cuando formaba parte del movimiento en el poder porque brillaba con luz propia y era capaz de hablar con todo el mundo y tenía respeto y reconocimiento en todos lados. Lo detestan después porque no pudieron derrotarlo, aunque en el empeño se jugaron los recursos del poder y tuvieron la oportunidad que les dio el coyuntural desaliento efecto del revés del 7 de octubre y el clima inmediato.

 

A la discrecionalidad en el manejo de los recursos que constitucional y legalmente tocan a los estados, se han sumado recientemente las decisiones de arrancarla al gobierno de Lara el manejo del Aeropuerto “Jacinto Lara” de Barquisimeto y la “Flor de Venezuela”, el pabellón diseñado por Fruto Vivas para la representación venezolana en la Exposición Universal de Hannover del año 2000 y que el difunto presidente decidió que se viniera a la ciudad desde donde el reputado arquitecto crea y trabaja y que estuviera bajo la administración del gobierno estadal.

 

¿Cuál es la justificación de esas decisiones? Ninguna, salvo que el gobernador de Lara es un “traidor”, que es la denominación de la retórica oficial para el que no sigue la línea del proyecto obsesivamente centralista. Y esa no es justificación, porque Venezuela no es propiedad de nadie, es una República con Constitución y con leyes. O al menos debe ser.

 

En su empeño contra Henri Falcón, el grupo en el poder perjudica a la región. Se revierte la descentralización que aquí en Lara sabemos lo que vale, y por eso hemos luchado por ella desde hace mucho y por lo mismo, cuando en otros estados se retrocedió, aquí se decidió seguir adelante, ratificando a quien ha sabido ejercer su mandato y persistiendo en el camino de efectiva vigencia de la Constitución.

 

No es menos descentralización lo que queremos. Es más y mejor descentralización. Que la Constitución se cumpla, que la decisión del pueblo se respete, que avancemos cada día más hacia ese Estado federal descentralizado que es sentida aspiración nacional.

 

Los que se meten con Falcón, se meten con Lara. No porque creamos en personalismos, sino porque entendemos de qué se trata. El gobernador se merece nuestro respaldo porque se lo ha ganado pero, mucho más importante, la región larense defiende lo que ha ido conquistando este pueblo “a la ley respetuoso en la paz”.

 

Por Ramón Guillermo Aveledo