¿Cuánto tiempo pasará hasta que seas tú a quien el tiempo se le agote?
Hay un momento sumamente emotivo en el cómic de The Walking Dead: El protagonista, Rick Grimes, tiene una epifanía y reflexiona, más bien confiesa, que ellos, los sobrevivientes, son los verdaderos muertos vivientes, los verdaderos zombies.
La epifanía de Rick se puede aplicar perfectamente a Venezuela y a su gente, a los venezolanos de bien, los que trabajamos y queremos echar para adelante. Nosotros somos los muertos vivientes, nosotros somos los muertos que caminan. Y está visto que a nuestro propio gobierno no le importa esa situación.
La vida en Venezuela no vale nada, este es un país donde si un malandro te mata, la culpa es tuya; y lo malo es que solo tienes una vida para vivir. Les voy a confesar algo: cada vez que en mi casa suena el teléfono me da escalofríos, me da miedo atender y que la voz al otro lado de la línea, en vez de saludarme, me diga: «A tu mamá la mataron», «A tu hermana la robaron y le dieron unos tiros», «Tu papá está en la morgue porque unos malandros lo quebraron». Aún no me ha llegado esa llamada, pero hasta ahora, soy una excepción de algo que se ha convertido en una regla.
Vamos a sincerarnos, el venezolano vive un tiempo prestado que muy amablemente te permite el hampa, pero ese tiempo se agota y los malandros están allí para cobrarte con intereses si te tomaste más tiempo del que te correspondía. Hoy es una miss, su esposo y casi su pequeña hija, mañana es un mototaxista, pasado es una niña en un parque y así vamos. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que seas tú a quien el tiempo se le agote?
Si te tomaste el tiempo de leer este artículo, hazme un favor: ve y dile a tus seres queridos que los quieres, abrázalos, comparte con ellos. Quizás mañana un malandro te quite ese chance. Yo al terminar este texto, haré lo mismo.
Andrés Schmucke











