Los ideólogos del desastre
mayo 18, 2013 6:23 am

Trata de imitar sin éxito el histrionismo con el que su antecesor solía tapar sus errores

El heredero del trono hace grandes esfuerzos por mantener la continuidad del régimen personalista que implantó Hugo Chávez durante 14 años.

 

Maduro ha tenido que lidiar con el fantasma de Hugo Chávez, cuya imagen ha sido uno de los soportes de sus días frente al Gobierno, pero además ha tenido que asumir los costos de los efectos de las políticas de controles y expropiaciones cuyos estragos perversos también vinieron con el paquete que le entregaron cuando fue ungido como heredero.

 

Al intentar en sus inicios mantener, e incluso profundizar, las políticas implantadas por su mentor, a Maduro se le complicó el cuadro de la inflación con estancamiento económico y escasez, con una industria alimenticia privada prácticamente sitiada por el mismo Gobierno, en la que poco aporta la otra industria estatizada con una precaria producción.

 

Con muy malos resultados, Maduro ha intentado copiar el estilo de Chávez encadenándose diariamente para transmitir las inútiles asambleas llamadas “Gobierno de calle”. Con un leguaje soez, de bajo nivel, cargado de malas palabras e insultos a sus propios compatriotas, como aquel de “cabeza pelá”, trata de imitar sin éxito el histrionismo con el que su antecesor solía tapar sus grandes errores como gobernante.

 

El mundo mira con preocupación cómo el lenguaje agresivo y la intolerancia se ha profundizado con la muerte de Chávez y hasta Pepe Mujica, extupamaro, y beneficiado por la revolución, va a pedirle al Papa que intermedie en Venezuela, luego que se dio cuenta que Maduro no acogió ninguno de los consejos que le dio.

 

Pero no todo es penumbra en el paisaje. Detrás de la ideología que actúa como un sedante para justificar la ineficacia ante sus seguidores, algún ministro sensato y con credenciales académicas intenta mantener en el camino el metrobús de Maduro.

 

Se han dado cuenta de lo imprescindible del sector privado y han prometido algunas acciones para romper la parálisis que hemos vivido desde finales del pasado año. Desde el mismo bando chavista algunas voces han reclamado, por ejemplo, cómo la permisología va en aumento y para una simple operación relacionada con la producción se requieren 130 trámites. Otros cuestionan las excesivas cadenas y exigen resultados en la gestión.

 

De manera, pues, que al lado del lenguaje escatológico, cargado de insultos y adjetivos sin contenido, de la actitud militarista que habla de gestas y de enemigos imperialistas, alguno que otro funcionario, que no se formó precisamente quemando carros a las puertas de la UCV, intentan equilibrar algo del rumbo impuesto por los ideólogos del desastre.

 

Francisco Olivares

 

Twitter: folivares10