Los últimos sondeos de opinión reflejan que la mayoría de los venezolanos tienen una percepción bastante desfavorable de la gestión de Nicolás Maduro. Según un traking hecho por la empresa IVAD, 75,2% contestó negativamente sobre la situación nacional.
Por primera vez en muchos años los venezolanos se oponen abrumadoramente al Ejecutivo nacional y quieren un cambio político. Sin embargo, la oposición no está logrando capitalizar este descontento por un choque de visiones que existe con relación a la estrategia. Un bloque encabezados por Henrique Capriles y la mayoría de las fuerzas políticas de la Unidad les parece que debe construirse una agenda de protesta más social que política y exigir condiciones para un dialogo sincero con el Gobierno que lleve a Venezuela a un puerto seguro.
El segundo bloque liderados por Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma creen en aumentar la protesta de calle no violenta para que se logre la salida lo más rápida posible de Nicolás Maduro del poder. Ambos bloques cuentan con argumentos validos y con liderazgo real dentro de la militancia opositora. El problema es que divididos ninguna de las dos visiones logrará tener éxito.
En lo personal, no estoy de acuerdo en las salidas inmediatas porque no son duraderas. Los atajos siempre son emocionantes pero terminan mal. Recordemos los hechos de Abril de 2002, Plaza Altamira y El Paro Cívico 2002. Tampoco es acertado esperar hasta las próximas elecciones para competir en un juego con serias desventajas y con una maquinaria desarticulada.
Con esto quiero decir que ninguno de los dos bloques tiene la verdad absoluta de lo que debe ser la agenda de la oposición.
En estos días vi por YouTube un programa de una colega que descalificó a Julio Borges y al partido Primero Justicia. Dijo que la tolda aurinegra y Capriles tienen un pacto secreto con el Gobierno. Nada más lejano a la realidad. Este tipo de afirmaciones se deben evitar porque causan daño y no tienen sustento. Nuestro principal capital es la Unidad y debemos defenderla de los ataques de Maduro y de quien sea.
Hemos tenido la oportunidad de aprender en estos años que en política se debe actuar con racionalidad. No quien grita más duro tiene razón. No perdamos esta oportunidad. Si logramos superar las divisiones y construimos una estrategia unificada conseguiremos no solo cambiar de Gobierno sino devolverle la democracia a Venezuela.
Por Ricardo Martínez Osorio
Twitter: @rmartinezosorio












