La posibilidad depende de la institucionalidad
marzo 28, 2022 10:26 am

 

Tal vez se sorprenda si le digo que la afirmación de que el gran reto de Venezuela es la desigualdad y el gran problema es la desintegración progresiva del tejido social, la escuché en Fedecámaras.

 

 

Tal vez se sorprenda pero permítame decirle que no debería. Los voceros de la organización empresarial, único sector que sigue renovando con periodicidad regular su liderazgo, de conformidad con sus normas, tienen tiempo insistiendo en una visión integralmente venezolana del diagnóstico y las soluciones que nos hacen falta.

 

 

No es indispensable estar de acuerdo con ellos. Quien escribe, por cierto, coincide en lo fundamental de sus planteamientos. Lo que sí es indispensable es abordar ese debate sin miedo, más allá del prejuicio y atreviéndonos a salir de la trinchera. Porque nadie es dueño de este país. A conciencia de que se trata de una obviedad mil veces repetida, voy a machacarlo porque es verdad. Este país es de todos.

 

 

Como algunos sabrán, el Instituto de Estudios Parlamentarios Fermín Toro donde trabajo, dicta cursos y talleres, edita, realiza foros y coloquios con la participación de expertos para comprender los problemas venezolanos y escuchar a quienes en Venezuela piensan y tratan de ensayar respuestas prácticas, buscar y ofrecer soluciones. Lo que encontramos es que aquí hay mucha gente capacitada y estudiosa, mucha gente trabajando que no se rinde ante la adversidad ni se resigna a la mediocridad.

 

 

En estos días, como parte del eje temático economía y trabajo, hicimos en la sede de la organización cúpula del empresariado nacional, un foro para escuchar a los presidentes Fernández de Fedecámaras, Pisella de Conindustria, Polesel de Consecomercio, a la abogada Eloina Pérez Di Giácomo, moderados por Jorge Botti. Estamos organizando otro similar con representantes de los trabajadores, por algo tan obvio como ignorado, sea por comodidad, ideología o una mezcla de ambas: La sociedad es plural, también los son sus problemas y las perspectivas desde los cuales se los mira.

 

 

El evento del martes 15 fue franco, lleno de información útil, materia prima para decisiones que no pueden demorarse. Bien harían los políticos, gente comprometida en una actividad que valoro y respeto altamente, en escuchar los planteamientos de empresarios y trabajadores, su visión de la realidad cotidiana que como venezolanos enfrentan.

 

 

Escucharlos en serio, no por cumplir una formalidad de cortesía. Y no es que la cortesía, pasada de moda entre nosotros, esté demás. Es que no basta, porque la cosa es muy grave. Y es responsabilidad de los políticos conducirnos hacia las salidas. Los políticos del gobierno y de la oposición.

 

 

La conclusión principal es que Venezuela necesita una institucionalidad confiable para todos y que funcione para todos.

 

 

 Ramón Guillermo Aveledo