La plaga motorizada

Pensando en el Panteón Nacional

La plaga motorizada

Con fragmentos de la nota periodística de Migdalis Cañizales publicada en El Universal el sábado pasado, queda perfectamente en evidencia el tipo de hombre que ha venido creciendo en medio de esta revolución pirata y destructora. Comenzando por los motorizados que en su gran mayoría, haciendo las excepciones del caso, son realmente una banda de antisociales y muchos realmente delincuentes. Estos individuos, los motorizados, envalentonados en medio de un gran caos y una absoluta falta de gobierno que permite que un medio de transporte que es usado masivamente en países como China o Corea del Sur, en Venezuela se convierta en un arma.

 

Una verdadera plaga social. Sonará duro, pero es la verdad. Y, cuenten con esto, no habrá solución para esto durante este gobierno. Los usan como banda armada, son los cómplices de esta barbarie montada en ruedas.

 

Veamos parte de la nota de los sucesos en los que los motorizados dejaron escapar el malandro que llevan por dentro: Carlos Javier Anaya Vegas (42), conductor de la gandola que quedó atascada en la viga de control de altura del puente de Los Ruices, agonizaba por el impacto sufrido, una turba de motorizados se lanzó encima del techo del camión, y sin ni siquiera quitarse los cascos arrasó con parte de la mercancía que llevaba el vehículo de carga. Eso aceleró la muerte del chofer, de origen colombiano.

 

Eran las 5:45 de la mañana en la autopista Francisco Fajardo, en sentido hacia Oriente, cuando la gandola Kenworth, placa SXS911, impactó con la viga de control de altura y quedó incrustada en la estructura, lo que provocó que parte de la carga -carne congelada del vecino país- saliera hacia la parte delantera del camión; según relató Iván Torres Valero, supervisor jefe de Vías Rápidas de la PNB.

 

Según testigos, no habían pasado ni cinco minutos cuando los motorizados que pasaban por el lugar se percataron que la mercancía era valiosa, por lo que se montaron encima de la unidad para saquearla. «Eran como 300 motorizados y nosotros en ese momento éramos muy pocos, diez policías», relató uno de los funcionarios.

 

Hubo dos situaciones de saqueo. La primera a las seis de la mañana pero los funcionarios la controlaron; luego, cerca de las 9 de la mañana cuando movilizaban la gandola con una grúa hacia el punto de auxilio vial en el distribuidor Altamira, nuevamente los motorizados intentaron saquearla.

 

Ese mismo día, el tráfico usualmente calamitoso de Caracas, se volvió infernal. La cola de vehículos cruzó la autopista de este a oeste y, como era de esperarse, los motorizados hicieron fiesta asaltando a los conductores directamente en sus carros.

 

A este gobierno ni le paran.

 

erojas@eluniversal.com / Twitter: @ejrl

Por Elides Rojas

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