La licencia a Chevron y el país tutelado
diciembre 1, 2022 5:23 am

 

 

Inmediatamente que se reanudó el pasado 26 de noviembre el diálogo entre el gobierno y la oposición en México, se anunció con “bombos y platillos”, que las autoridades de la Oficina del Tesoro norteamericano emitieron la tan esperada licencia a la Chevron Corporation, que la autoriza a volver a operar en Venezuela, pero lo hace en condiciones que violan las leyes y la Constitución del país. El gobierno de maduro celebra eufórico la noticia; mientras que la oposición asiente con su silencio, se hacen los “locos”.

 

 

Como he señalado anteriormente, en esa mesa de “negociación” en México, ese diálogo entre élites,  están representados los intereses de los factores políticos y económicos que forman parte del nuevo pacto de convivencia: políticos de caras largas, de pasado violento,  parlamentarios maniobreros, acostumbrados al pacto y la zancadilla; empresarios y operadores económicos, representantes de las transnacionales petroleras, tenedores de bonos; en fin, allí hay de todo, menos pueblo venezolano.

 

 

Más que una negociación, lo de México, es el inicio formal de un proceso de co-gobierno entre factores de la oposición y del madurismo, que se ponen de acuerdo –de espaldas al país– sobre temas que nadie conoce, sorpresas que van saliendo como los conejos del sombrero de un mago, donde siempre será lo que el ilusionista quiera.

 

 

La licencia a Chevron

 

 

Esta licencia otorgada por un gobierno extranjero a la transnacional, para que reanude operaciones en el país, dictando las pautas de cómo, según ellos, se explotará el petróleo de los venezolanos, constituye una flagrante violación al marco legal vigente en Venezuela para el sector de hidrocarburos, incluyendo la propia Constitución.

 

 

El problema no es lo que autoricen las autoridades norteamericanas a la Chevron, ellos pueden decidir lo que quieran en beneficio de su transnacional, lo que sí es muy grave, es que el gobierno venezolano, asuma esta Licencia como una nueva Ley de Hidrocarburos, echando por tierra, una de nuestras más preciadas conquistas nacionales: el manejo Soberano del petróleo.

 

 

Estamos en una situación ilegal y absurda, donde el gobierno de maduro acepta que una Licencia emitida por un gobierno extranjero, esté por encima de las leyes y la Constitución del país, dictando pautas de cómo manejar los asuntos regulados por nuestras leyes nacionales.

 

 

Es decir, el gobierno de maduro, renuncia al ejercicio de la soberanía sobre el territorio nacional, la propiedad y explotación de los recursos naturales de los venezolanos, el petróleo y el gas, convirtiendo a Venezuela en un país tutelado.

 

La licencia a la Chevron establece que la compañía norteamericana podrá producir y exportar el petróleo venezolano de manera directa, sin pagar regalías, ni impuestos al Estado venezolano; así como, tampoco, dividendos a Pdvsa, como socio mayoritario de las Empresas Mixtas en las cuales Chevron participa, siempre, como empresa minoritaria, de acuerdo con la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Estos términos son ilegales e inaceptables.

 

 

Pero como el gobierno guarda silencio, mientras el ministro de petróleo recibe con alfombra roja al jefe de la Chevron en el país, y los “expertos” de la oposición, tratan de dorar la píldora, es necesario que el pueblo y los sectores políticos y sociales; sobre todo, los trabajadores, abran una discusión nacional sobre este aspecto, que es una señal inequívoca de la decisión del gobierno de entregar –ahora abiertamente– el petróleo de todos los venezolanos, retrocediendo nuestro país a los tiempos del dictador Juan Vicente Gómez, desbaratando toda nuestra doctrina petrolera.

 

 

Veamos, lo que establece la licencia, en sus distintas secciones que marcaremos entre paréntesis; y, cómo ello vulnera nuestras leyes:

 

 

¿Qué aspectos establece la Licencia a Chevron que viola la Ley Orgánica de Hidrocarburos y de la Constitución?

 

 

Cuando la licencia en su párrafo (b)(1) “No autoriza” a Chevron “el pago de cualquier impuesto o canon al gobierno de Venezuela” está claramente –sin lugar a dudas– indicando que la Chevron NO pagará Regalías Ni Impuestos petroleros al gobierno de Venezuela.

 

Así, se está desconociendo el hecho de que el Estado Venezolano es el propietario del petróleo; y, que, –como país soberano–, establece (como ha hecho en las leyes de la República) las tasas de regalías e impuestos.

 

 

Lo anterior constituye un deber del Estado. Este, no puede escoger, está obligado a cumplir con sus potestades, una de ellas, la tributaria. Cuando el gobierno renuncia a los impuestos está violando la Soberanía Fiscal; y, por ende, la Constitución y la Ley.

 

 

Algunas consideraciones:

 

 

1.-La prohibición a Chevron de pagar Regalías al Estado, es una violación de nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos y la Constitución vigentes.

 

 

La regalía al petróleo establecida en nuestro país, es resultado del ejercicio de la propiedad del Estado sobre el petróleo como quedó establecido en nuestras sucesivas Constituciones Republicanas desde el Decreto del Libertador Simón Bolívar de Quito de 1829, principio reafirmado de manera clara e indubitable en nuestra Constitución vigente, en sus artículos 12 y 302.

 

 

El petróleo, y, por tanto, sus frutos, (regalías, impuestos y dividendos), son, de acuerdo con lo establecido en el artículo 302 de la Constitución, bienes del dominio público; y, por tanto, inalienables, imprescriptibles e inembargables.

 

 

De manera que, el Estado Venezolano, y el Ejecutivo Nacional; en particular, está obligado a ejercer la titularidad sobre el petróleo; que, tal como señala la Ley Orgánica de Hidrocarburos, es una propiedad plena, que implica el derecho y el deber de ejercer a través del principio de soberanía, todas las potestades propias del mismo, es decir, el uso, goce, disfrute y disposición del recurso natural.

 

 

La Ley Orgánica de Hidrocarburos establece, en sus artículos 44 y 48 el monto de Regalía e Impuesto de extracción en 33,33% del valor del barril de petróleo vendido, es decir, es la participación directa del Estado como propietario del recurso natural, como dueño del petróleo; por cada 100 barriles vendidos (independientemente de quien sea que lo produzca en el país), 33,33 barriles pertenecen al pueblo venezolano.

 

 

No se puede vender petróleo venezolano sin pagar regalías al Estado.

 

 

Cuando algunos “lobbistas» y “expertos” argumentan que la “Chevron nunca ha pagado regalías”, ESTÁN MINTIENDO: la Chevron, o cualquier operadora que produzca petróleo en el país –incluyendo Pdvsa–, siempre ha pagado regalías al Estado, es decir, a todos los venezolanos.

 

 

Desde la conformación de las Empresas Mixtas, de acuerdo con la Ley Orgánica de Hidrocarburos, las empresas privadas pagan regalías e impuestos a través de la Empresa Mixta, de forma proporcional a su participación en la misma.

 

 

2.- Por otra parte, la prohibición de la Licencia a pagar impuestos, indica que la Chevron NO pagará Impuestos al gobierno de Venezuela, contraviniendo la Ley de Impuesto Sobre la Renta, que, en su artículo 53, fija una tasa de Impuesto del 50% a la actividad petrolera en el país, la más importante en términos económicos.

 

 

Nuevamente, se produce la violación, esta vez, específica, de la SOBERANÍA FISCAL, que se ejerce a través de la potestad tributaria del Estado, a la cual, en detrimento de los venezolanos, el gobierno está expresamente renunciando.

 

 

Cuando la Licencia en su párrafo (b)(2) “No autoriza” a Chevron “El pago de cualquier dividendo, incluyendo un dividendo en especie a Pdvsa o cualquier entidad en la que Pdvsa posea, una participación directa o indirectamente, una participación del 50 por ciento o mayor”, se refiere claramente a que Chevron no pagará ningún tipo de dividendo a las Empresas Mixtas constituidas en nuestro país, que le corresponde de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica de Hidrocarburos, en su artículo 33, cuya conformación y términos y condiciones fueron aprobadas por el gobierno y la Asamblea Nacional.
En las Empresas Mixtas, se establece como condición fundamental, la mayoría accionaria y el control efectivo de Pdvsa, en todo el proceso de producción y exportación de petróleo. De esta manera, se da cumplimiento al artículo 302 de la Constitución, que reserva el control del Estado sobre las actividades primarias de la industria petrolera.

 

 

La licencia está desconociendo el hecho de que Chevron o cualquier otra empresa privada de petróleo pueden operar en el país solo a través de la figura de Empresas Mixtas, con participación minoritaria, tal como lo establece la Constitución y la Ley Orgánica de Hidrocarburos.

 

 

Por ello, en el texto de la licencia no se menciona por ninguna parte la figura de Empresa Mixta, sino de los “Joint Ventures (JV’s)” de Chevron en Venezuela. Se desconoce de un plumazo toda la estructura legal, así como, los términos y condiciones de la figura establecida en nuestra ley, para llevar a cabo las actividades primarias de petróleo (exploración y producción de petróleo), es decir, las Empresas Mixtas.

 

 

La Chevron NO puede operar por sí sola, sino junto a Pdvsa, a través de la Empresa Mixta; en consecuencia, las ganancias o dividendos que genere, deben repartirse en proporción a la participación de cada empresa en la misma, así como, los pagos correspondientes a Regalías e impuestos al Estado Venezolano. De no ser así, se estaría vaciando de valor y contenido a la Empresa Mixta.

 

 

Los dividendos son expresión del derecho de propiedad sobre el recurso natural y de su condición de bien del dominio público,  que recibe la empresa nacional que lo administra y constituye una fuente de retribución al único accionista de Pdvsa; es decir, el Estado Venezolano.

 

 

Finalmente, cuando la Licencia indica (a)(2) que el petróleo venezolano producido por las “JV’s” de Chevron será exportado y vendido por ésta, sólo al mercado norteamericano, se contraviene lo establecido en la Ley Orgánica de Hidrocarburos, en sus artículos 27 y 57, que establece que el Estado Venezolano, tendrá, a través de la empresa del Estado (Pdvsa), el monopolio de las exportaciones de su petróleo de acuerdo con sus propios intereses nacionales.
Esto, es un asunto de soberanía y fue una conquista del país y del resto de los países de la OPEP, en la llamada “revolución de la OPEP de los años setenta», que nos permitió incidir en el precio del petróleo en el mercado internacional, poniendo fin a la cartelización de las transnacionales petroleras.

 

 

Venezuela país tutelado

 

 

Lo que debemos estar claritos todos los venezolanos, a pesar de los insultos, ofensas, muñecos de pacotilla y pactos secretos entre élites, es que:

 

 

Una licencia o disposición emitida por un país extranjero NO puede estar por encima de la Constitución y las leyes de Venezuela. No podemos convertirnos en un país tutelado, ni por las transnacionales, ni por ningún poder extranjero.

 

La licencia otorgada a Chevron implica el desconocimiento, por parte del gobierno madurista, de la Ley Orgánica de Hidrocarburos y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Son actos inconstitucionales, nulos de toda nulidad, acordados de espaldas al pueblo, en detrimento de los intereses colectivos. Deben ser desconocidos.

 

Lo que está sucediendo con maduro en el país, es lo que pasó, a principios del siglo pasado, durante la dictadura de Juan Vicente Gómez. El dictador entregó el petróleo de los venezolanos al saqueo de las transnacionales, a cambio de apoyo político para mantenerse en el poder y satisfacer sus intereses grupales, imponiendo un modelo capitalista extractivista, marcado por la expoliación de las riquezas del país.

 

 

Ante este hecho tan grave existe un silencio cómplice de la dirigencia política del chavismo y una actitud de cipayos en los factores que están al frente del gobierno; mientras que, la oposición calla y deja hacer, tanto al gobierno, como a las transnacionales.

 

 

Mientras maduro y sus voceros trataran de ocultar o justificar la entrega del petróleo, otros quedan muy mal parados, cuando, en sus programas de odio alardeaban, prepotentes, advirtiendo a las transnacionales que para llevarse el petróleo “tenían que pagar”;  el ministro-policía –en medio de su estruendoso fracaso– se reúne con “mister danger”, mientras sigue atacando y desmontando la política petrolera del Comandante Chávez, la Plena Soberanía Petrolera.

 

 

Otros, “expertos” y “analistas”, fáciles en la crítica virulenta a Chávez y nuestra política de Plena Soberanía Petrolera, expresan su alegría de que, “por lo menos”, la transnacional hará algunos contratos y compras en el país, obviando que, al mismo tiempo, se llevan nuestro petróleo y saquean nuestros recursos, que Venezuela no tendrá NADA a cambio.

 

 

Chevron, la segunda transnacional norteamericana más importante, con ganancias en lo que va de año superiores a 29.000 millones de dólares, se llevará todo el petróleo que pueda, sin pagarlo, si consigue un gobierno –como este– que se lo permita. Para ello han hecho lobby y una costosa campaña para convencer a muchos sectores políticos de este “milagro”, pero eso no extraña a nadie, es su naturaleza.

 

 

Siempre ha sido así y por ello los países productores de petróleo, y Venezuela, en particular, hemos tenido una doctrina y política petroleras soberanas, con capacidades propias y un régimen fiscal petrolero, que nos ha permitido, por lo menos hasta el gobierno del presidente Chávez, conducir nuestros propios asuntos y poner el petróleo al servicio del pueblo.

 

 

El tema que debe ocupar a los venezolanos, en la medida que se agudiza la crisis y que “tenemos el agua al cuello”, es si permitiremos o guardaremos silencio, mientras un gobierno a la deriva está dispuesto a entregarlo todo –incluyendo el petróleo– para mantenerse en el poder y sostener sus privilegios, desmontando  la institucionalidad, las leyes y el marco constitucional de la República.

 

 

Una simple licencia de un gobierno extranjero hace trastabillar a un gobierno entregado hace tiempo, que no es capaz –no ha sido capaz– de defender los intereses colectivos del pueblo venezolano, nuestra soberanía, ni el manejo de nuestro petróleo, entregando el país al saqueo de sus recursos y del futuro de todos. Esta es la esencia del “milagro” madurista.

 

 

Una consideración final

 

 

El chavismo no es una franquicia, ni se puede convertir en un muñeco grotesco; el chavismo es pensamiento y acción revolucionaria, altruismo y una elevada condición humana, es socialismo, es la Plena Soberanía Petrolera, las Misiones, el Plan de la Patria, el Vivir Bien del pueblo, no este desastre.

 

 

Nosotros, los que estuvimos trabajando al lado del presidente Chávez, por más de 12 años, en momentos tan difíciles, haciendo revolución desde el gobierno, debemos asumir, como lo hacemos, la defensa de sus políticas, su obra, sus postulados.

 

 

A pesar del linchamiento y la persecución, incluso de desafortunadas y desproporcionadas expresiones de odio, nosotros nos debemos al pueblo; yo me la juego, como siempre lo he hecho, al lado de los más sagrados intereses de la patria y de TODOS los venezolanos.

 

 

 Rafael Ramírez