Las nuevas industrias, en su esencia, son mucho más simples que las antiguas y, como resultado, van a transformar implacablemente las formas establecidas. El rol de la ingeniería ha sido precisamente ese, hacer posible lo imposible, y luego hacerlo simple.
Todos los análisis y pronósticos muestran un rápido crecimiento en la demanda mundial de electricidad, incluso cuando nos acercamos (o quizás ya hemos superado) el pico en la demanda del petróleo.
En lugar de encontrar unas arenas distantes y profundas de petróleo y fracturar la geología del subsuelo para hacerlo fluir, en lugar de enviar el crudo a una refinería y luego a una estación de servicio, y en lugar de bombearlo al tanque de un automóvil cuyos pistones deben explotar en pequeñas ráfagas para impulsar una tonelada de peso en una carretera; en lugar de todo eso, muchos estan dejando que el viento gire unas aspas, lleve la potencia resultante a través de un cable a una batería y esa corriente haga funcionar un motor mucho más simple de un automóvil, o un autobús o un tren.
Electricidad – batería – motor eléctrico. Ya esos vientos están soplando
Por David Morán
@morandavid











