¿Jugando con candela?
enero 8, 2023 9:49 am

 

 

En el contexto de esta Venezuela complicada, resulta bastante importante desentrañar la naturaleza de la divergencia que traba la política. Especialmente, cuando el ejercicio de la política requiere de una relación equilibrada y ecuánime entre gobierno y oposición. Pero no de una oposición que resulte ser una versión disfrazada o cómplice de las acciones y medidas que adopta el gobierno, cuyo guion se inspira en un modelo ideológico basado en la opresión y represión. Es decir, un gobierno absolutamente autoritario que, al abusar del poder, busca lograr ambiguos objetivos.

 

 

Es el caso que ahora retrata a Venezuela, donde lo político es una expresión cruda de que no existe un actor político que demuestre ser consecuente con lo que pregona. Sobre todo, cuando exalta la teoría de la democracia como su base operativa. Ante estos problemas, es posible inferir que el país sucumbe por hallarse cundido de politiqueros cuya incompetencia es fiel ejemplo de la clara infinitud demagógica dominante.

 

 

Pareciera que el juego político se hubiese atascado por culpa de la desvergüenza de varios partidos políticos que se esconden detrás de discursos mimetizados a partir de compromisos lanzados al aire.

 

 

La contradicción en esencia

 

La absurda idea de acordar la eliminación de la condición de “presidente interino”, además establecida por la Constitución de la República a instancia de las caóticas condiciones políticas, sociales y económicas que detenta Venezuela, a consecuencia del carácter de invalidación que aplica la conducción política del país, luce alineada con la desatinada solicitud de politiqueros vendidos al peor postor. Aunque incoherente con lo que en un principio se acordó de cara a la crisis política nacional y las necesidades de superar la misma.

 

 

Cuando se habla de tan siniestra complicidad, es para advertir del controvertido talante de la clase politiquera venezolana. Bien sea porque están situados en el bando opositor o en el bando oficialista. Dicha coalición, formada por personajes cuya moralidad es de pasta de papel maché, deja ver que la dignidad fue comprada. Tuvo su precio.

 

 

Esto revela el tamaño de manos de peludos dedos largos que ostenta el régimen con sus nuevos aliados. Ello está incitando a que el país se vea aún más cerca del hambre amenazante. Del hambre que busca convertir al país en una comunidad de desesperados, y angustiados, de humillados y resignados.

 

 

El actual régimen político venezolano se preparó bastante bien para retorcer las fuerzas políticas y ponerlas a favor de sus conveniencias e intereses. Es pura motricidad fina lo que desarrolló el régimen y su coalición para desmontar las disposiciones constitucionales. Adiestró sus “velludos y puntiagudos dedos”, para así alisar y adaptar en función de sus necesidades, un molde diseñado de politiqueros viciados, sometidos y corruptos, necesarios y suficientes, obtenidos de la pasta de papel maché. De esa forma, se garantiza un ejercicio político acoplado a sus vulgares apetencias.

 

 

Entonces, vale preguntar. ¿De cuál alarde de patriotas o demócratas, estos personajes de pacotilla basan sus pronunciamientos de libertad y democracia? Cuando se sabe que ello constituye lugar para marrulleros, socarrones y chapuceros, torturadores, francotiradores y politiqueros de oficio. O acaso estos personajes de mala sangre, de doble o triple cara, están ingenua o francamente ¿jugando con candela?

 

 

Antonio José Monagas