Hora de estadistas

Hora de estadistas

El gobierno, en lugar de llamar a un acuerdo nacional, pretende acorralar a la otra mitad del país

 

Nadie imaginaba que una ventaja tan abierta se empezara a derrumbar antes del novenario.

 

El ahora muy citado José Vicente Rangel, publicó a tambor batiente, más de seis encuestas que daban a Maduro entre 10 y 20 puntos. Los liderazgos no se heredan, dice Capriles, y los números le dieron la razón. Ya sabemos que no hay mayorías.

 

El país está picado en dos. Es otro país, el «escualidismo» se fue con Chávez. Pero el camino que ha tomado un gobierno que en el mejor de los casos se aferra a un punto electoral con una visión chiquita del Estado, es lamentable.

 

Desconocer la otra mitad del país y su porción de soberanía, es una pésima receta. El momentum para arrancar con buen pie, pareciera haber pasado. Cada discurso y cada señal son más radicales.

 

La oposición tiene un liderazgo firme, Capriles es capaz de sacar millones de personas a la calle en minutos y de recogerlos con la misma velocidad. Nicolás se desdice y consulta. Chávez no está. Lo único que queda es apegarse el disco rayado del Carmonazo, como si 11 años no fueran nada.

 

El camino de la incitación a la violencia es una pésima conseja. Se respira un ambiente enrarecido diametralmente opuesto al que debe reinar cuando hay elecciones justas. En el mejor de los casos el gobierno de Maduro nace débil.

 

El Mundo diario de economía, da cuenta de las dificultades para gobernar en esa materia, los bonos se han desplomado y el gobierno, en lugar de llamar a un acuerdo de concordia nacional, pretende acorralar a la otra mitad del país. Durante meses estuve junto a Nicolás en una mesa de acuerdos políticos.

 

Me luce de bulto que él no tiene el control, se trata de una dirección política cívico-militar que como todo ejecutivo colegiado, es mucho más proclive al error por arrogancia. Es la hora de los estadistas, es la hora de los puentes y los acuerdos, escuchen a Rangel, zorro viejo, que en Ultimas Noticias le escribió al madurismo más que a la oposición.

 

Es el tiempo de un gran acuerdo nacional que pase por la designación consensuada de los magistrados del TSJ, rectores del CNE independientes, una directiva de la AN con presencia opositora y la liberación de presos emblemáticos. Con esos elementos que reflejen la voluntad del pueblo, el país se enrumbaría a un gobierno de unidad y paz.

 

Juan M Rafalli

 

jmrhab@yahoo.com

 

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