Gobiernos “innombrables”
enero 29, 2024 3:19 pm

 

 

Hay gobiernos que son innombrables y por tanto no encajan en la tipología que la teoría política utiliza para categorizar a los regímenes según su ideología y ejercicio del poder, orientación económica, disposición social o condición cultural. Las realidades dan cuenta de que el comportamiento, naturaleza o proceder de los gobiernos actuales supera la tipología convencional establecida por la ciencia política.

 

 

Son diversos y complicados los problemas que padecen los gobiernos (corrupción, opacidad administrativa, ausencia en calidad de gestión, niveles de desempleo y pobreza, desequilibrio de poderes públicos, envalentonamiento, etc.), Aunque también se toman en cuenta intereses, corrientes políticas, anormalidades, descréditos, acusaciones y circunstancias que incomodan sus praxis para clasificarlos.

 

 

Gobierno no democrático

 

 

Se habla de gobiernos que calzan con modelos autocráticos, fascistas, opresores, demagogos, populistas, autárquicos, bélicos, abusivos, explotadores. En fin, cuantos adjetivos existen para apartarlos del ámbito de lo que cabe en un “buen gobierno”.

 

 

La metodología empleada por organizaciones dedicadas a revisar el comportamiento de los gobiernos que corresponden a las principales naciones del mundo político, social y económico, es irrefutable. De esa manera, se determinan resultados que muestran problemas relacionados con la corrupción, el Estado de Derecho, rendición de cuentas, efectividad gubernamental, estabilidad política, violencia nacional y calidad regulatoria.

 

 

Hay naciones cuyos vicios lucen bastante fortalecidos por el ejercicio abusivo del poder. Estos países terminan condenándose a sí mismos por cuanto sus asomos y actos delictivos o contrarios al ordenamiento jurídico regular, configuran aberraciones legales y públicas propias de cuestionarse. De tal forma que resulta difícil situarlos o identificarlos en el marco político, económico y social que pauta la justicia y el Derecho Internacional.

 

 

Resultados insólitos

 

 

Son naciones cuya gestión política, económica o social no tienen cabida en el conjunto de países democráticos. Tampoco pueden verse como dictaduras o tiranías. Su comportamiento es el arreglo mal realizado derivado de una sintomatología reveladora de cuanta rareza politológica se tenga conocimiento exacto.

 

 

En medio de tan extraña mezcla de conductas, se tienen gobiernos compuestos por pandilleros, narcotraficantes, ladrones, corruptos, incompetentes, ignorantes, torturadores, soldadescas, tahúres, desvergonzados indignos, abusadores, sádicos, pedófilos, cínicos, resentidos, acaparadores, fanáticos, pederastas, entre otros igualmente trastornados.

 

 

Es decir, gente sin formación para gobernar, sin calificaciones serias. Quizás, gente dada a dar órdenes sin fundamento alguno. Personas vengativas, retrecheras, sumidas en el odio, demagogos de oficio, condición y talante.

 

 

Son gobiernos que bien calzan un parecido con organizaciones politiqueras encauzadas por intereses populacheros regidos por negocios turbios.

 

 

Son gobiernos para los cuales no hay una denominación que corresponda con el carácter desviado y degenerado de actuaciones promovidas por las emociones retorcidas de gente que aplaude por mera adulación la imposición de políticas de descomposición de valores morales, de políticas excluyentes y sectarias.

 

 

En esos gobiernos carentes de nombre, la “anomia” se convierte en la ruta más inmediata para justificar que grupos sociales afectos al poder se salten las normas en nombre de la lealtad, la revolución y la patria. Por eso, a esos gobiernos, que no son más de lo que los desarreglos ordenan, les sienta bien el calificativo de gobiernos “innombrables”.

 

Antonio José Monagas