Notas periodísticas diversas: «Toda esta lucha lleva a que este momento especial de tensión histórica, surja una nueva conciencia aún más elevada». Así lo aseguró el presidente Nicolás Maduro al referirse al decreto de Estados Unidos que considera a Venezuela «una amenaza» y por la cual el gobierno venezolano inició esta semana una campaña mundial, denominada «Obama deroga ya el decreto».
El presidente Barack Obama «subestimó» al pueblo venezolano, América Latina y el Caribe con el decreto.
«Lo que estamos dando desde América Latina y el Caribe el pueblo de Bolívar es una lección a los imperialistas que se les acabó su tiempo. Ya no pueden gobernar al mundo ni van a gobernar Venezuela por decreto».
«Esperamos recoger los 10 millones de firmas para llevárselas al mandatario estadounidense en abril cuando se reúnen en la Cumbre de las Américas que se realizará en Panamá. Cuando vea al presidente Obama y le dé la mano (textual) le digo que Venezuela entera exige que se derogue este decreto imperial que nos amenaza».
«Si Obama sigue viendo la fortaleza de la unión del pueblo venezolano; si América Latina sigue apoyándonos, nosotros vamos a lograr que se nos respete».
El Tuitazo Mundial convocado ayer por el presidente Nicolás Maduro para rechazar el decreto estadounidense, que considera a Venezuela como «una amenaza inusual y extraordinaria», alcanzó el primer lugar en tendencia nacional y mundial y el segundo lugar en Estados Unidos.
El alcalde de Caracas, Jorge Rodríguez, miembro de la dirección nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela, precisó que la primera jornada del tuitazo alcanzó la cifra de «1.801.935 tuits a nivel mundial» con la etiqueta #ObamaDerogaElDecretoYa.
El jefe de Estado celebró la cifra con varios tuits. «Gracias todos. Que viva la paz y la independencia. Que viva Venezuela. Thank you world» escribió Maduro en su cuenta Twitter, minutos después del anuncio de Rodríguez.
Muy bien. Hasta aquí resumen de notas publicadas en la prensa del pasado sábado. Claro que el gobierno está en su pleno derecho de ejecutar las maniobras propagandísticas que quiera y con toda la fuerza que le permita su poderoso aparato de inteligencia promocional y la botija que todavía tiene los dólares que le faltan para otras cosas, entre ellas la comida de los súbditos. No obstante, más allá del verdadero valor de la acción en cuanto a obtener una respuesta positiva de Obama de quien espera que anule el decreto donde sanciona a varios funcionarios y toma medidas pecuniarias contra ellos, está ese asunto que es invariable en los regímenes de carácter comunista. Veamos.
Cuando un sistema comunista es atacado o contraatacado, depende de cómo se vea el asunto, siempre reaccionará de la manera en que no permitiría jamás que se lo hagan a ellos. Es decir, habría que imaginar a Obama, quien era el candidato de Chávez hace años, llevando leña pareja todos los días desde los micrófonos de las más altas esferas hasta en los más bajos escalones de la revolución bolivariana, atacando en los mismos términos o con solicitud de nulidad de medidas y decretos del gobierno de Maduro y recolección mundial de cartas para hacer peso de opinión pública mundial contra la revolución de Caracas y zonas aledañas. Hay una señal clara: águila no caza moscas, como decían por ahí.
A estas alturas, tanto el tuiteo mundial del gobierno como las firmas contra el decreto de Obama deben andar ya por los 50 millones cada una. Pero igual es de suponer que Obama, cuando se las entreguen (si acaso de verdad ocurre) en Panamá en la cumbre, el presidente de Estados Unidos ni siquiera se molestará en revisar su orden ejecutiva generadora de la ira revolucionaria. Lo mismo ocurriría si a la revolución le presentaran millones de firmas recogidas por el imperio pidiendo la libertad de Leopoldo López, Ledezma o los otros presos políticos. O, que la carta exija, que el gobierno haga claras sus cuentas en Pdvsa o el extraño asunto de las denuncias bancarias a nivel internacional.
Ocurrirá lo mismo, trompetillas aparte. Eso de las firmas y el merengue de tuiteo, si fuera mutuo y bidireccional, sería igual de inútil. Propaganda y distracción. Hasta ahí. Por los pronto haga su cola por la comida y el desodorante. Para eso no necesita tuitear contra Obama. Ni firmar cartas.
La cola es gratis, salvo para bachaqueros y asociados.
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