Caracas y gran parte del área metropolitana, después de la fatal enseñanza que dejó a políticos, pueblo y gobernantes el Caracazo y los cuatro días de saqueos y violencia que se generaron en diferentes partes del país por varios días, goza de una especie de protección que beneficia a sus habitantes por obra y gracia del miedo. Es una cuestión de fama.
Si Caracas se pone brava la cosa se pondrá fea, parece ser la premisa mayor. Por tanto hay que tener a los caraqueños y su periferia lo más contentos posible para evitar el desmadre general. Por aquellos días fue en Guatire y Guarenas donde se prendió la mecha. Luego pasó de este a oeste en cosa de horas. Más tarde algunas capitales importantes del país también comenzaron a sacar productos a punta de palos de los negocios. Lo demás es historia conocida. Terrible historia conocida. Muertes, militares disparando, malandros aprovechando la coyuntura para ajustar cuentas, accidentes, desabastecimiento y miedo. Mucho miedo. Y más en tiempos de toque de queda y miliares echando plomo. Eso es casi guerra. Y nadie quiere que se repita una situación tan diabólicamente destructiva y mortal como esa.
Por eso es improbable que eso vuelva a ocurrir. Para empezar no hay quien lidere la revuelta. A quienes les interesaba por esos días sacar a Carlos Andrés Pérez desde el mismo día en que se montó en la silla por segunda vez están en esta época muy ocupados en otras cosas. Además ya no tienen tanta hambre, están gordos y más viejos. Otros ni viven en Venezuela. Podrán estar presentes todas las condiciones de finales de la década del 80 como desabastecimiento, inflación, desempleo, buhonería, ricos pantalleros. Todo eso es probable que exista, pero al no haber quien pegue el grito y rompa la primera vidriera, afortunadamente, la triste historia del Caracazo no se repetirá.
Y, además, la protección a los caraqueños y sus zonas periféricas asegura que la negra experiencia se mantenga lejos. Es una clara enseñanza de la historia. ¿Recuerdan cuando Chávez anunció en cadena nacional el primer plan abierto de racionamiento de energía eléctrica? Pues en Caracas duró una tarde. No más. Al día siguiente el propio Chávez lo suspendió y le echó la culpa a otro, como era y sigue siendo normal. En el 23 de Enero le quemaron la basura y la gente salió a la calle. Y en varias partes de Caracas la protesta se puso realmente peligrosa.
Así que los cortes en Caracas son diferentes a los que le aplican a la gente en el interior. Allá, según parece, no se ponen bravos tanto como en Caracas. Igual pasa con los límites este-oeste que en casi toda Venezuela significa un lado pobre y otro rico o algo parecido. Pues si usted vive en el este de Caracas y un fin de semana no hay gasolina en las estaciones de servicio simplemente vaya al oeste donde con toda seguridad sobrará el combustible aunque sea de 91. Eso se llama distribución de la miseria con carácter estratégico.
Y, para variar, por estos meses de tanta peladera y especialmente en lo que va de año, no es lo mismo la escasez en el interior del país que en Caracas, donde de por sí, y a pesar de las colas en sótanos y a escondidas, la cosa se ha tornado realmente ruda. Y en Margarita, los llanos o las zonas fronterizas ni se diga.
La historia enseña. De eso no hay duda.
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