El Universal no perdió los papeles

El Universal no perdió los papeles

A mis hermanos de El Universal

«A la prensa cubana» comienza explicando Raúl Castro «los vamos a respaldar», «era lógico que sucedieran muchas cuestiones de las aquí señaladas (corrupción, falta de producción, vagancia, mentiras etc.) por tanto secretismo que había aquí. Todo iba a parar debajo de la alfombra y de eso se ocupaban los burócratas porque si no se hundía la revolución si eso era aprovechado por la propaganda imperialista del enemigo» aquello había sido una mentira generalizada por «los vagos» y los «funcionarios corruptos», «disfrazados de revolucionarios» como también los llamó, para evitar que se supieran sus mentiras y en su alocución exclamó: «aquí no hay más secretos».

 

Cuando Chávez absurdamente comenzó a copiar el modelo cubano, no lo hizo sobre sus valores iniciales en una isla de 1958, sino sobre sus valores actuales, su corrupción actual, sobre su inmenso mercado negro y sus graves problemas socioeconómicos. Copió pues todos los males de un socialismo a punto de colapsar. Por eso la libertad de prensa estará comenzando en Cuba en breve como una necesidad para alcanzar la conformación de un nuevo modelo, mientras «los vagos» y «los funcionarios corruptos que usan la bandera de la revolución para enriquecerse» pretenden acabar con la de Venezuela.

 

Absurdamente copió la destrucción de la prensa libre, que para «los vagos» «y los corruptos» de los que ha hablado Castro es vital. «Y como fue que nadie me dijo que sostener aquella producción era ruinoso» son palabras que dejo Fidel Castro para la historia en sus propias memorias, «nos equivocamos» «nadie sabia de socialismo» (Fidel Dixit). Al «hombre más poderoso de la Isla le habían mentido sobre la producción solo para enriquecerse o peor aún, para siquiera sobrevivir con un carguito mejor que el de los demás. El socialismo como bien lo admitió Raúl Castro, «terminó convertido en una nueva forma de explotación, la del buen trabajador, por el vago» (Raúl Dixit).

 

Y eso es lo que esta pasando en Venezuela. Hugo Chávez comenzó su gobierno celebrando el aumento del 17% en la producción de cemento, la cual certificó a la Cepal exactamente en 7,875 millones de toneladas. (Anuario 1999 pág. 687). Chávez elogió a las empresas cementeras extranjeras en el 2004 tras haber alcanzado una «capacidad instalada de 9 millones de toneladas» las cuales certificó (Cepal anuario 2004, pág. 438). Y así llegó «la revolución de los vagos» al cemento y tres años más tarde un Hugo Chávez mucho menos feliz, nos explicaba que: «la producción de cemento de 2011… fue de 7,79 millones de toneladas» (Alo Presidente No 376). Y hoy los «profundamente exitosos» nos explican que en 2013 la producción fue de: «7 millones 600 mil toneladas, un poco menos» pero en todos los medios oficiales y los suboficiales (comprados por admiradores) hablan de «una cifra histórica, porque nunca se había llegado a esa cantidad.» Esos medios y esos funcionarios no están mintiéndole al pueblo. Como bien dijo Castro se están mintiendo a sí mismos. A esos medios oficialistas les importa incluso un comino que Hugo Chávez quedara como un mentiroso, porque lo único que les importa es cortejar al funcionario de turno para que su departamento de propaganda les ponga una pauta publicitaria. En algún momento respaldaran a un funcionario bueno, pero en la mayoría de los casos respaldaran al «vago» o al «corrupto» del que tanto habla Raúl Castro, sin importarles el futuro de sus hijos y nietos.

 

Basta con leer los «medios objetivos», para darnos cuenta de que copiaron un modelo que el propio Raúl Castro considera como el culpable de sus verdaderos males (y no el bloqueo). Medios que esconden las mentiras de los funcionarios, muchos de ellos «corruptos» como lo develó el propio Nicolás Maduro, harto de que se lo vacilaran con cifras falsas de producción. ¿Cuántas pautas publicitaras de esos funcionarios fueron a engrosar las cuentas de los «medios objetivos»?

 

Mientras eso pasa hoy, funcionarios de poca monta e históricamente insignificantes, se ríen de las desgracias de las miles de familias que viven de su trabajo periodístico no oficialista. Celebran las trabas y la asfixia económica de los que quedan, sin importar el sufrimiento de miles de padres de familia (muchos de ellos compañeros de toda la vida), mientras otros imbéciles se frotan las manos pensando que compraran a precio de gallina flaca algún medio asfixiado. Es la tragedia de una nación rebosante de idiotez, porque quien ha comprado esos medios viven hoy del gobierno y de la publicidad del gobierno. Son pues «empresarios públicos» atados a un presupuesto publico a punto de desbaratarse por su propia culpa, por callarse, por servir de medios propagandísticos a producciones que inexistentes y a estadísticas falsas o inventadas estimulando «La revolución del vago» como dice Castro.

 

Hoy, El Universal podrá no tener papel, pero eso es temporal. Lo que nos sobra son 105 años de dignidad, nos sobra patriotismo y deseos de superación que muchos otros, no tendrán jamás.

 

Tpenalver@me.com

@thayspenalver

Por Thays Peñalver

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